Día uno del ReciclArte: mucho rock para un sonido difícil de apreciar

La primera jornada del festival más esperado del año estuvo marcada por un sistema de sonido en donde las frecuencias graves opacaron a casi todas las agrupaciones de la noche.

| Por Edson Vázquez
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Joaquín Levinton deslumbró junto a Turf celebrando treinta años de carrera musical en el anfiteatro de San Bernardino. Foto: Sixto Segovia.

El ReciclArte 2026 llegó luego de mucha expectativa con una grilla atractiva. El calor a las primeras horas del día ya anunciaba ese espíritu de purgatorio que tendría la subida del cerro para llegar al anfiteatro José Asunción Flores.

Al momento de iniciar esta cobertura el grupo nacional The Crayolas terminaba sus dos últimas canciones. Desde la zona alta del “anfi” ya se percibía un sonido opaco. Característica que acompañaría hasta el final de la noche.

Gauchito Club, la banda oriunda de Mendoza, subió cerca de las 17:40 con toda su energía indie funk y pop movilizando a todo el público presente con canciones como “Vulnerable”, icónica piezas que las posicionó en los últimos años como una de las agrupaciones más queridas en distintos países.

“Encendedor” también fue objeto de aplausos. El grupo dejó -una vez más- una excelente imagen con una performance interactiva que les permitió fidelizar con su público. “La pibita” fue celebrada por los asistentes.

El grupo se defendió con todo lo que tenía: guitarras, bajo, batería, percusión, trompeta, saxo y trombón. Pero las frecuencias graves que se esparcían por todas partes impedían por momentos entender a los cantantes. De hecho, tuvieron problemas con algunos micrófonos. Se despidieron con “Only You”.

Explosión de identidad

“El juglar de la canción”, Francisco Ruso hizo lo suyo con su unipersonal. Poncho puesto, guitarra y sombrero fueron suficientes para hacer retumbar el “anfi” con las canciones más icónicas del repertorio folclórico identitario del Paraguay. “Primero de marzo” y “Acosta Ñu” retumbaron en los pechos del público para que al terminar la gente coreara al unísono: “olé olé olé olé, Ruso, Ruso”.

El cantante prosiguió con “Che la reina” y luego con la versión completa de “13 Tujuti”, sin dudas, estandartes de su repertorio que rinde homenaje a uno de los grandes referentes de la poesía: Emiliano R. Fernández. Se despidió ovacionado con la canción “Es linda nuestra tierra”, dejando una presentación con una fuerte carga de memoria histórica, tan necesaria para nuestro país.

Pésimo sonido

El regreso de “La Secreta” era una de las mejores cartas del “Reci” para el público local, pero su presentación estuvo marcada por la opacidad en las voces, el sonido comprimido del violín y una percusión que al parecer se olvidaron de subirle el volumen. La gente lo disfrutó como pudo, con las canciones que marcaron a toda una generación y que disfrutó de la conjunción de folk y rock, toda una innovación en los primeros años de la banda.

El grupo se presentó con todo un equipo nuevo, con Mike Cardozo a la cabeza, sentado en un sillón. “El soldado del divague”, “El loco” y “Mitâ’i akâ hatâ” fueron los himnos que la gente cantó, pese a la bola de frecuencias bajas que viajaban por todas partes. Los solos de guitarra sonaban en el fondo y así fue hasta el final de la presentación. Cerraron con “Jodete”, y un sonido que los jodió de principio a fin.

Fiesta musical

El blues rock sonó como pudo de la mano de Guasones, con acoples a cada rato. “Espejo roto”, “Down” y “Tan distintos” cargaron la atmósfera con un gran peso de nostalgia. El sonido fue mejorando levemente. Facu, el vocalista, se dio cuenta de esto, presumiblemente tuvo algún inconveniente con su retorno y decidió animar al público al más estilo rock and roll.

Bacilos fue la siguiente banda que ciertamente sonó algo mejor, la voces sonaron más legibles aunque los vientos estuvieron privados de alumnos medios y agudos, y el teclado parecía sonar debajo de algún colchón . “Bésala” abrió el repertorio y continuaron con “Yo no sé mañana”, “Tabaco y chanel” y “Pasos de gigantes”. Cerraron con otras dos banderas de la música latina de los últimos años: “Mi primer millón” y “Cara luna”, canciones que se escucharon mejor”

El pogo salvando la noche

Ripe Banana Skins, Ratones Paranoicos y Turf fueron los artífices que salvaron la noche con mucho rock. Los paraguayos abrieron el pogo con mucho ska punk. “¿Quién está en desacuerdo con este gobierno? ¿Y con los anteriores?” preguntó Andi Selich y se dispusieron a tocar “Sabes luego vos”. Otros temazos como “Sos el mejor” levantaron el polvo en el sector césped. Remeras volando, gente que caía y se levantaba para continuar ese ritual tan necesario era el paisaje entre la oscuridad y las luces del escenario.

Ratones Paranoicos no decepcionó. Juanse se expresó mucho en la guitarra, el teclado también sufrió la desidia del sonido pero la gente vibró con “Vicio”, “Sucia estrella” y “Ceremonia en el hall”. “Sigue girando” generó nuevamente la ronda en el público y a pedido de la gente tocaron una más: “Para siempre”. El público se abrazaba mientras digería un buen rock n’ roll.

Joaquín Levinton marcó el broche de oro junto a Turf en una jornada con voces opacadas que se contrastaron al final con su performance irreverente y alocada. Treinta años de carrera musical pudieron más que cualquier mala ecualización. La gente vibró, pero como pagantes por un show musical, merece mejor sonido.

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