Somoza, conocido por la corrupción y la represión, obtuvo asilo en Paraguay y pasó poco más de un año en la capital, siempre rodeado de gente ligada al régimen de Alfredo Stroessner, que vio en su presencia una oportunidad de negocio.
A comienzos de 1980 se instaló en Asunción un comando armado liderado por el argentino Enrique Gorriarán Merlo con la intención de matar a Somoza. El ataque ocurrió el 17 de septiembre de 1980: el automóvil blanco de Somoza fue alcanzado por una bazuca y por ráfagas de armas automáticas; el vehículo quedó destrozado. El dictador falleció en el acto. Tras el atentado, el gobierno cerró fronteras y desató una intensa caza de los sospechosos.
La policía y el ejército realizaron redadas masivas: detuvieron a decenas de extranjeros —argentinos, uruguayos, chilenos— y también a paraguayos. Muchos indocumentados fueron expulsados; otros fueron encarcelados sin pruebas. Entre los detenidos hubo casos terribles: el argentino Hugo Irurzun Curghi fue capturado y murió tras ser torturado en una comisaría.

El dispositivo de seguridad transformó Asunción: la ciudad quedó casi desierta, con patrullas por todas partes y allanamientos casa por casa sin orden judicial. El miedo se extendió rápidamente.
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Las consecuencias fueron graves y afectaron a toda la población. Primero, muchos extranjeros fueron acusados injustamente; algunos recuperaron la libertad años después, como el psicólogo Juan Carlos Orieta, que pasó dos años incomunicado, y el chileno Rafael Mella Latorre, torturado hasta ser convertido en chivo expiatorio y solo liberado tras la caída de Stroessner.
Segundo, las redadas golpearon a familias de opositores: violencia física, robos y daños que nadie pudo reclamar. Tercero, la economía nocturna sufrió un duro golpe: bares y restaurantes que empezaban a animar la noche de Asunción vieron caer a su clientela, y cientos de trabajadores perdieron sus empleos de un día para otro.
Así, el atentado contra Somoza desató una respuesta que dejó heridas sociales, económicas y personales profundas en Paraguay, amplificando la represión y el miedo durante los últimos años del régimen.


