Cada 15 de septiembre, Paraguay conmemora el Día de la Polca Paraguaya en homenaje al fallecimiento de dos figuras fundamentales del género musical: Emiliano R. Fernández y Luis Alberto del Paraná, acaecidos en esta misma fecha en los años 1949 y 1974, respectivamente. Instituida por ley en 2011, la jornada rinde tributo a un ritmo de matriz mestiza que, desde el siglo XIX, amalgamó la métrica ternaria guaraní con las corrientes de danza europeas, consolidándose como la expresión sonora más representativa de la identidad folclórica nacional.
En la evolución de la música popular y tradicional, la presencia femenina ha mantenido un papel determinante, transitando desde la interpretación íntima en los hogares hasta el liderazgo en los escenarios. Históricamente, la mujer paraguaya resguardó la tradición oral a través del canto en idioma guaraní, transmitiendo líricas de amor, patria y vivencias rurales de generación en generación.
A lo largo del siglo XX y en la actualidad, referentes femeninas (desde las primeras voces registradas en agrupaciones vocales hasta las solistas contemporáneas) han ampliado el espectro estilístico del género.
Su inserción en la interpretación de la polca y otros ritmos nativos no solo aportó matices timbrísticos diferenciados, sino que impulsó la creación de composiciones propias y la difusión de la música paraguaya en circuitos internacionales. El canto femenino en la polca constituye así una columna de preservación patrimonial y de renovación artística permanente.
Las referencias de las voces vigentes
En un ejercicio por reconocer las referencias de las cantoras de la música popular paraguaya, consultamos a tres figuras que marcan vigencia en la escena local (cada una con su estilo y público): Lizza Bogado, Susana Zaldívar y Jazmín del Paraguay.

Se trata de tres intérpretes de generaciones distintas, pero con una presencia constante en los escenarios del país y la región.
Historia en las voces de la canción
Bogado, ganadora del Festival del Lago Ypacaraí, activista social y comunicadora, recordó a grandes referentes femeninas que guiaron su sendero artístico e influyeron en su identidad vocal.
“Hay muchas referentes en Paraguay que han marcado cada una con su estilo y su manera eh la interpretación de la polca. Por ejemplo, la señora Betty Figueredo es una gran referente de cómo se canta la polca con una buena dicción, respetando los ritmos, respetando la métrica”, dijo.
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En su lista evocó también a la «Reina Morena de la Canción»: “Por otra parte, Mariza Cañete, ella lo hacía de una manera muy juky (carismática), muy salerosa, muy paraguaya, muy bella, simpática, con su esencia muy de mujer paraguaya”, manifestó.
Asimismo, agregó: “En el caso de Gloria del Paraguay que es imposible no dejar de citarla, ella canta todavía con un registro de mezzosoprano, y de verdad marcó una manera de cantar la polca paraguaya con su propio estilo”.
Bogado celebra este año 45 años de trayectoria con un concierto en el Teatro Municipal de Asunción. El espectáculo está estructurado a partir de su historia, con momentos específicos de un itinerario musical marcado por la diversidad de estilos y los escenarios transitados.
En ese ejercicio de memoria, la consulta formulada la llevó a nombrar a América Ferreira, destacada cantante que, con más de una docena de materiales discográficos editados, integró el colectivo “Las mujeres que cantan la guarania”. Además de su labor como solista en escenarios nacionales e internacionales, Ferreira ha desarrollado una respetada labor docente en canto y guitarra popular.
“Zunilda Ramos (integrante de Americanta), Hilda María Basaldúa, Rosa María Alfonso, o sea, hay muchas mujeres paraguayas que siguen vigentes y que cantan la polca de una manera fantástica, que son las más conocidas y en el interior deben haber muchísimas más”, expresó.

Las nuevas voces y sus inspiraciones
En esa misma tónica, dos jóvenes cantautoras e intérpretes magistrales de la música popular paraguaya, como Susana Zaldívar y Jazmín del Paraguay, realizaron el mismo ejercicio introspectivo y dieron sus referencias femeninas de la canción paraguaya.
“Tengo dos referentes, son varias, pero las que me inspiraron desde el inicio: Marlene Chávez en el canto de la guarania”. “Marlene Chávez creo que tiene la interpretación y del canto preciso para lo que es la guarania, la dulzura, ese canto tan fino con una interpretación perfecta. Para mí es perfecta, ella es mi inspiración en lo que es la guarania”, dijo.
Pero en el plano más alegre y festivo, como lo es la polca paraguaya, nombró a nuestra primera entrevistada. “En el folclore bravo, con más carácter, sin duda para mí Lizza Bogado. Su carisma y esa entrega total en el escenario es sinónimo de Lizza Bogado”.
“Les nombro a estas dos porque son dos polos distintos y son sin duda alguna de las voces y las artistas femeninas quienes me llamaron la atención desde el inicio y me inspiraron a querer ser como ellas en el paso de mis años en la música folclórica paraguaya”.
Farmeando folk
Jazmín del Paraguay es sin duda alguna la voz joven con más proyección en los últimos años. Con una frescura y potencia vocal que condice con su generación, sumado al respeto que mantiene al lenguaje musical del folclore paraguayo, trasciende con su carisma escénico y su permanente innovación que parece estar recién en una etapa de despegue.
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En su lista de nombres destacados que la inspiran figuran: Melissa Hicks, reconocida cantante que con un ligero estilo pop, lo conjuga con la dulzura del guaraní; Chinita Montiel, quien se destacó por su timbre y fuerza en la agrupación “Los Indios”; y América Ferreira, coincidiendo con los gustos de Bogado.
La música, como expresión viva de los pueblos, se mueve y se renueva de forma constante. Sin embargo, en el fondo siempre permanece una raíz, un lenguaje primigenio que sustenta y expresa los sentimientos más puros y genuinos de quienes comparten una misma tierra.
Esa raíz es contada con la polca paraguaya, un género que, a través de sus diversos afluentes (como la polca canción, la polca jahe’o o la polca bandita), continúa fluyendo por los recovecos de la historia para narrar, nota a nota, el sentir de un país que evoca una musicalidad inagotable.


