Del pop barroco de “Pet Sounds” a la crudeza rock de “Aftermath”

1966 fue un año crucial para el rock, con álbumes maduros, que experimentaban más que los discos anteriores. Aquí recordamos algunas obras que ya han alcanzado su sexta década.

| Por Sergio Ferreira
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“Pet Sounds”, de Los Beach Boys, un álbum aparentemente inocente que escondía una belleza barroca que en su momento no fue entendida.

Los rockeros se animaban con composiciones más largas, que rompían el formato de los tres minutos. Además, empezaron a trabajar en conceptos que unían las canciones. Los discos ya no fueron un rejunte de temas, sino que empezaron a tener un concepto que los une.

Hace unos días, hablábamos de “Revolver” el álbum de Los Beatles lanzado en 1966. Pero es justo y necesario mencionar otras obras cruciales que se lanzaron ese año y que son tan o más revolucionarias que el álbum del cuarteto de Liverpool.

Empecemos por “Pet Sounds”, de Los Beach Boys, el disco que animó a Los Beatles a crear “Sgt. Pepper´s Lonely Heart Club Band”, lanzado en 1967. El álbum de Los Beach Boys ya respondía a un disco anterior de Los Beatles: “Rubber Soul”. Vamos por parte.

Brian Wilson, la mente creadora de Los Beach Boys, ya no soportaba las giras. No se sentía cómodo con lo que estaban haciendo: giras interminables y discos con canciones parecidas. En diciembre de 1964 sufrió un colapso nervioso a bordo de un avión que llevaba al grupo a una actuación en Houston, Texas. Entonces, se retira de las giras y deja que el grupo continúe con las actuaciones, mientras él se queda en Los Angeles a preparar nuevas canciones. Así, los discos de 1965 “Today!” y “Summer Days (and Summer Nights)”, ya empezaban a mostrar cambios. Pero al escuchar el “Rubber Soul”, de Los Beatles se da cuenta de que ese es el camino: Canciones más maduras, tanto en sus letras como en su música, y se pone a trabajar en un álbum conceptual: “Pet Sounds”. Se asocia con el letrista Tony Asher y con el músico de sesión Hal Blaine y crea una obra de pop barroco, con letras reflexivas y una instrumentación diferente. El álbum hizo del estudio un laboratorio donde Wilson experimentaba con toda la orquesta, valiéndose de todo tipo de instrumentos, desde los convencionales hasta el theremin, e incluso sonidos ambientales. Sus compañeros de grupo fueron convocados al final para hacer las armonías vocales que les caracterizan.

El álbum no tuvo éxito y dentro del grupo tampoco era aceptado. Era muy costoso para llevarlo de gira. Pero fue muy influyente para el rock psicodélico, la música progresiva e incluso el art rock. Fue lanzado en mayo de 1966 e hizo el camino mucho más fácil para “Sgt. Peppers”.

Un mes antes, en abril, salió el “Aftermath” de Los Rolling Stones, un álbum que también significó un cambio importante en el grupo. Era el primero que incluía solamente canciones propias de Keith Richards y Mick Jagger. 14 temas en total, forzando la capacidad del vinilo. Brian Jones experimentó con todo tipo de instrumentos, desde el salterio a las marimbas, xilófono, saxo y otros más. El álbum incluía varios éxitos, entre ellos “Under My Thumb” y “Out of Time”, pero también temas que anticipaban el camino que los Stones iban a tomar, como la improvisación “Going Home”, de 11 minutos, un blues que puede equipararse a los temas del “Exile on Main Street”, de 1972.

La versión americana del álbum fue lanzada en julio. Aunque tenía menos temas, incluía una joya: “Paint it Black”, una canción oscura, donde Jones se luce en el sitar, y Charly Watts casi perfora los tambores.

Por su parte, Bob Dylan también se animaba con una canción de 11 minutos, “Sad-eyed Lady of the Lowlands”, que ocupaba todo un lado de su álbum “Blonde on Blonde”, lanzado en junio de 1966, el primer doble del rock, publicado semanas antes del “Freak Out!” de Frank Zappa and The Mothers of Invention, también editado en dos vinilos.

Blonde on Blonde” presenta a un Bob Dylan en estado de gracia, con canciones surrealistas traducidas en baladas tristes, blues furiosos, rock palpitante, pero, sobre todo, mucho country. Fue grabado en Nashville, con músicos locales que le dieron el clima local al álbum. Un álbum que rompía esquemas desde la portada, que mostraba a Dylan fuera de foco.

1966, un año glorioso que también vio nacer a otras joyas: “Face to Face”, de The Kinks; “The Psychedelic Sounds of the 13th Floor Elevators”; “John Mayall’s Blues Breakers with Eric Clapton, “Roger the Engineer”, de The Yardbirds. Cada uno diferente en su estilo y que afianzaban al rock como medio de expresión artístico.

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