Marcelo Medina, el artista visual, nos sorprendió con su muerte la tarde del martes. El ambiente de las artes plásticas expresó su pena y su sorpresa en comunicados en las redes sociales, desde galerías de arte a centros culturales y artistas que compartieron con Medina exposiciones, proyectos y premios.

Marcelo Adolfo Medina Zorrilla comenzó muy joven. Siendo adolescente, con 16 años, empezó a frecuentar los talleres de Olga Blinder. Expresó su obra a través de la pintura, el dibujo y la literatura. Exploró temas como la memoria, la identidad, el cuerpo y la relación entre la naturaleza y el universo cotidiano.
Comenzó a exponer desde 1996. Dos años más tarde fue premiado con la mención de estímulo en la Sexta Bienal de Cuenca, Ecuador. En el 2000 obtuvo el Primer Premio del Concurso Internacional de Pintura Joven ArteBa en Buenos Aires. Al año siguiente tuvo una destacada participación en el Concurso de Arte Joven Baviera, y en 2010 resultó ganador del Premio Matisse, organizado por la Alianza Francesa.
Otros premios que han distinguido su carrera son el concurso de pintura “Asunción, el lugar de mi vida”, organizado por la Municipalidad de Asunción; el segundo premio del concurso de pintura de “El Comercio Paraguayo S.A.”, y el segundo premio del concurso nacional de pintura “Jerusalén 3000”, convocado por el Instituto Cultural Paraguayo-Israelí y la embajada de Israel.
Participó de talleres y residencias de arte en Asunción, Roma, París y Nueva York. Así también, formó parte de exposiciones colectivas y bienales internacionales en Argentina, Colombia, Corea, Brasil, Estados Unidos, Uruguay, Italia, Panamá, Paraguay y Venezuela.
La transgresión en sus obras se filtraba con ironía, buscando una complicidad con el público. Experimentaba con el lenguaje del cómic, la cultura popular y hasta los mitos indígenas. Logró así una mirada muy particular.
Trabajó en acrílico sobre tela e intervino prendas de vestir. Incursionó también en la literatura, con pequeños cuentos surrealistas, que acompañaban a sus obras.


