Melosidad y energía se conjugan en su voz, con ese ánimo nos recibió en su tallercito en donde junto a su guitarra nos esperaba en la fría mañana de julio, ahí en la zona sur de Fernando de la Mora. Ese es su espacio, para pensar, crear, resistir y también recibir a las personas que buscan canalizar sus inquietudes a través de la expresión artística.
Nos recibió con las seis cuerdas de su guitarra cuidadosamente afinadas, entonando “Metamorfosis”, una canción que creó en una experiencia que tuvo con mujeres privadas de libertad en la vieja cárcel del Buen Pastor.
En el año que se cumplen cuarenta y cinco años de carrera musical, Lizza sigue firme en sus ideales. Esa convicción permitió que su estilo de composición permaneciera en el tiempo y le abrió puertas en todo el mundo. En su filosofía de vida convergen innovación, identidad, folclore y por sobre todo empatía. “Yo siempre les apoyo a los que vienen a pedirme ayuda”, dice refiriéndose a los nuevos músicos y cantantes que buscan un poco de respaldo en su figura.
Concierto de celebración.
El concierto, que lleva el nombre de “45 RPM” (45 Revoluciones Por Minuto) será este viernes 10 de julio, a las 20:30 en el Teatro de las Américas del Centro Cultural Paraguayo Americano (CCPA), ubicado en José Berges casi Brasil. El costo de las entradas es de G. 70.000 de forma anticipada y G. 80.000 en el día de la función.
Al ser consultada sobre lo que el público encontrará en ese concierto, respondió: “Con el alma de una mujer que ama profundamente lo que hace”. Bogado estará acompañada en escenario por Esteban Godoy (piano), César Da Costa (guitarra), Paula Rodríguez (bajo) y Gonzalo Resquín (batería). Adelantó que la velada estará dividida en cuatro actos con el apoyo de bailarinas y proyecciones audiovisuales.
“Son 45 años de una aventura maravillosa, desafiante, con sus luces y sombras, con sus altibajos, que me ha llevado por varias etapas, la primera fue la germinación de una semilla que yo no sabía todavía en qué se iba a convertir”, relata mientras toma su mate y con su guitarra al lado suyo.
En esta etapa inicial, se sostiene en el folclore paraguayo y latinoamericano. Luego, dice, en en el contexto político en el que vivía -dictadura de Alfredo Stroessner- decidió sumar su voz a las canciones de protestas, lo que la llevó a conocer a grandes referentes de la canción popular como Mercedes Sosa, Teresa Parodi, entre otras. Una tercera etapa es su faceta internacional, con la que llega hasta México para grabar su disco “Herencia”. Y la cuarta, relata, desde el 2001 en adelante: su lado creativo en donde se vuelca a la vida de cantautora.
“Lo que me mueve, mientras siga en este plano, es poder dejar un legado a las personas que me han acompañado”, reflexiona entre mate y mate, rodeada de libros mientras afuera el húmedo frío no da tregua.
Agradecida y rebelde
Lizza contó que intentará contar más de cuatro décadas de aventuras en una sola noche, en ese ejercicio de recordación, con su mirada de adolescente entusiasmada, menciona a los grandes maestros que la animaron y apoyaron: Luis Álvarez, Chocho Alvarenga, Óscar Nelson Safuán, Óscar Fadlala, Samuel Najar, César Cataldo, Remigio Pereira, entre otros. “Siempre traté de rodearme de los mejores”, declara.
Contó que Cataldo y Pereira siempre la animaron a la aventura de componer. Pero también resaltó que lo que siempre la mantuvo viva haciendo arte, es su rebeldía.
“Yo siempre fui una rebelde, me encanta nadar contracorriente y cuando a mí me dicen, ‘esto no se puede hacer’ pareciera ser que me prenden una mecha y me dice ‘¿cómo no se va a poder hacer?’”, manifestó.
Y luego agregó: “Para mí lo único que no tiene solución y lo único imposible es renacer de la muerte y la acuarela”. Bogado afirma, defiende y sostiene “que la sana rebeldía tiene que estar presente en el ser humano“ como forma de vida. Rebelarse contra la injusticia, contra el infortunio, contra la corrupción, contra lo que vos como ser humano, tu estómago te dice que está mal, que no hace falta que te lo enseñen”.
Contar y cantar
Bogado es discípula de esa premisa que señala que los artistas, puntualmente los y las cantantes, no pueden caminar los senderos de la vida haciendo la vista gorda a sus avatares. “El artista tiene que ser cronista de su tiempo”, refirió.
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La conversación, disimulada en una entrevista periodística, duró mucho. Pero entre tantas cosas más, animó a los creadores de música a seguir intentando e innovando, a respetar los lenguajes musicales de cada género y por sobre todo a ser solidarios.

