Arte y Cultura

Jeheka: donde la búsqueda se torna en una permanente inspiración

Desafiando la escena instrumental local, el joven grupo rechaza lo convencional, su música nace de una constante búsqueda adoptando la impermanencia como su motor motivacional.

| Por Edson Vázquez
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Jeheka: Fabricio Soares, Jair Galeano, Gabriel Sasanuma, Aurora y Franco Pinazo.

Hacer música instrumental siempre significó un desafío mayúsculo en Paraguay, y más aún cuando el repertorio no responde solo a motivaciones o gustos populares y folclóricos. En ese sendero viene caminando el grupo Jeheka, liderado por los hermanos Franco y Aurora Pinazo, quienes, en compañía de Gabriel Sasanuma en arpa, Fabricio Soares en batería y Jair Galeano en bajo eléctrico, adoptaron la búsqueda como el motor inspiracional que los lleva a crear atmósferas experimentales de manera constante.

Jeheka es una palabra en guaraní que significa búsqueda o buscando. Según contó Franco a La Tribuna, el grupo emerge en la frescura de la adolescencia de sus integrantes como una simple pero imperiosa necesidad de hacer música, más allá de lo que recibían en la enseñanza formal de sus instrumentos.

“Empezamos con folclore básicamente. Y a partir de ahí creo que cada uno desarrolla una idea diferente a la idea principal, pero la base folclore casi siempre. Es realmente una mezcla de muchas cosas”, dijo Aurora a LT, quien en un principio se dedicó al bajo eléctrico dentro de la banda, pero ahora, con la incorporación de Galeano, toma más protagonismo con su instrumento base: la flauta traversa.

Rompiendo barreras internas

Franco también reflexionó desde una perspectiva más creativa y resaltó que esa necesidad de desarrollar música nueva era la respuesta a una inquietud de cruzar las fronteras que demarcaban lo aprendido en clases.

“Creo que la palabra clave era la necesidad; necesidad nuestra de hacer música. Yo, en ese inicio, era músico clásico. Aurora también, Luis Valdez otro integrante, también, pero no estábamos satisfechos con eso que estábamos tocando”. “Gabriel, un músico folclorista de pura cepa, tampoco estaba satisfecho solamente con los folcloristas. Había esa necesidad de romper una barrera que estaba impuesta por nosotros mismos o culturalmente, o por las vicisitudes de él en nuestro tiempo”, declaró.

Franco, quien expresa sus ideas con el violín al hombro, contó que de esa forma la banda fue delineando su visión musical y creativa, en donde la búsqueda permanente de nuevos lenguajes, fusiones y mixturas contemporáneas respondan al placer interno y personal de cada integrante, sin obedecer a tutelajes impuestos por algoritmos comerciales.

Heráclito del Paraguay

Cual aventurero en un barco zarpando a lo desconocido, con el único fin de descubrir nuevos parajes, el grupo fue moldeando su concepto en un espacio que dedicaba sus energías en posibilitar la exploración como medio de expresión.

“Jeheka se convierte así en una nave en la cual cada uno fue explorando después mucha música diferente. Todos fuimos así investigando para dónde íbamos con diferentes proyectos en paralelo”, dijo Franco.

Sasanuma, por su parte, indicó que en ese recorrido de aprendizaje, lo relativo se volvió lo único absoluto. Es decir, la búsqueda queda plasmada como símbolo del estandarte musical del grupo.

“Si vamos a hablar de lo que es para nosotros hoy día, el proyecto creo que va más allá de lo solamente lo musical, solo la música. Se transforma en un concepto de estar abierto a la búsqueda permanente”, dijo.

Así como Heráclito de Efesos define a la realidad como un devenir constante, los integrantes de Jeheka adoptan la no permanencia como inspiración grupal.

La creación en colectivo, dice Sasanuma, se erige como variable indiscutible en los procesos de producción de nuevas obras.

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Conciencia de ensamble

Sasanuma también señaló que en los últimos años el pensamiento grupal viró hacia una visión de ensamble y, en esa línea, Franco sostuvo que la amplia flexibilidad lograda con los años, incluso hoy están abiertos a sumar más instrumentos e integrantes si la inspiración lo así requiere, o todo lo contrario.

El violinista también resaltó que todo este camino andado por sus integrantes desembocó en otro aprendizaje: abrazar la diferencia. “Coincidimos en la necesidad de caminar juntos”, dijo.

Un poco de esto, un poco de aquello

En el intento de poder definir el estilo, o género en el que se desenvuelven, todos coinciden en que se mueven en algún tipo de subgénero de lo que hoy se lo conoce como “World Music”. Por la mixtura que tienen entre el jazz, lo clásico, lo popular y la impronta del 6x8 regional.

Una búsqueda de verdad

Franco detalló cómo llegaron a definir el nombre de la banda: “Tocamos en el mítico pub Richard’s y no teníamos nombre, éramos menores de edad. La mánager de entonces dijo que nos llamábamos ‘Buscando un nombre’, sin saber que ese era nuestro concepto”.

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