Partituras, composiciones originales, fotografías y registros biográficos del guitarrista, compositor y concertista paraguayo Pablo C. Escobar pasaron esta semana al resguardo del Centro Cultural de la República El Cabildo, en un acto que reafirma el compromiso institucional con la preservación y difusión de la memoria artística nacional. Todo el acervo está al cuidado de la Casa Bicentenario de la Música, dependiente del Cabildo.
Fotografías promocionales de Pablo C. Escobar, quien vivió gran parte de su vida en Buenos Aires.

La recepción de los materiales se llevó a cabo el pasado martes 24. Estuvieron presentes el director general de la institución, Aníbal Saucedo Rodas; el director de la Casa de la Música, Diego Sánchez Haase; y el director de Relaciones Culturales y Turismo del Ministerio de Relaciones Exteriores, Ministro Manuel Tornato Frutos, cuya gestión resultó fundamental para facilitar el traslado e ingreso de las obras al país.
El acervo fue entregado por la profesora Selma Inés Cáceres Escobar, hija de Pablo C. Escobar, e incluye también publicaciones biográficas, registros de obras musicales, transcripciones, arreglos, fotografías y documentación notarial vinculada al legado del guitarrista paraguayo.
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Pablo Cáceres Escobar nació el 22 de junio de 1900 en San José de los Arroyos, departamento de Cordillera. Dedicó su vida a la guitarra y mantuvo una relación artística y personal con Agustín Barrios “Mangoré”, contribuyendo a la difusión de su obra. Su trayectoria se desarrolló en Paraguay, Brasil, Uruguay y Argentina, país donde residió gran parte de su vida artística hasta su fallecimiento en 1970.
En la ocasión, Aníbal Saucedo, destacó la relevancia de rescatar y proyectar la memoria de figuras fundamentales de la cultura nacional.
“Pablo C. Escobar es una figura emblemática de nuestra música. Voy a lanzar un desafío importante al maestro Diego Sánchez Haase para que podamos realizar una conferencia sobre su vida y su legado. Como nuestro país no está muy apegado a la cultura, es a través de estos acontecimientos, de estas fechas históricas y de estos personajes emblemáticos que estamos tratando de visibilizar y fortalecer nuestra identidad cultural”, sostuvo.
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Por su parte, Sánchez Haase recordó el origen de las gestiones que hicieron posible la incorporación de este patrimonio documental: “Contactamos con la hija del maestro, Selma Inés Escobar, quien me manifestó la intención de donar todo este importante acervo al Cabildo. Hoy llega para integrarse a nuestro rico patrimonio documental y musical, permitiéndonos tener una perspectiva más amplia de su aporte como músico, algo que considero verdaderamente extraordinario”, aseveró.
Libros sobre Mangoré
Saucedo también aprovechó la ocasión para anunciar la intención de impulsar la reimpresión de dos libros vinculados al universo de Agustín Barrios Mangoré: “Mangoré, el maestro que conocí”, de José Roberto Bracamonte, y “Agustín Barrios Mangoré, genio de la guitarra”, de José Cándido Morales.
Ambos son maestros salvadoreños de guitarra que fueron alumnos de Agustín Barrios, en la década del cuarenta del siglo pasado.
Morales (1912–2012) se convirtió en el principal guardián y difusor del legado de Mangoré en El Salvador, perpetuando su escuela y escribiendo obras sobre el guitarrista paraguayo. Tras la muerte de Barrios en El Salvador en 1944, quedó a cargo de la guitarra del maestro y mantuvo encendida su tradición musical fundando y dirigiendo la Academia Nitsuga Mangoré.
Una de las partituras manuscritas que integran el acervo que pasa a la Casa Bicentenario de la Música.

La intención, dijo Saucedo, es poner estas obras al alcance de investigadores, músicos y público interesado.


