Arte y Cultura

Ana Maidana conjuga lo clásico y lo popular en EP “Entre dos orillas”

La compatriota cerró un ciclo académico lanzando un material fonográfico en donde plasmó el resultado de investigaciones sobre la sonoridad de la música paraguaya en la guitarra.

| Por Edson Vázquez
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Ana Maidana durante la grabación de su EP junto a la arpista Rebeca Sanabria.

La guitarrista y compositora paraguaya Ana Maidana lanzó días atrás, su primer EP titulado “”, coincidiendo con su retorno a Paraguay tras cuatro años de residencia y estudios en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos.

El proyecto, según contó la artista, se desarrolló como tesis de investigación y práctica en la New York University Abu Dhabi con el objetivo de analizar la polca y la guarania “desde la experiencia de la diáspora”. La producción musical consta de cuatro temas que inician con ejecuciones de guitarra solista y se extienden hacia la participación del arpa paraguaya de Rebeca Sanabria y el oud egipcio de Amr Wahid.

Maidana es oriunda de Encarnación y fue becaria del English Access Microscholarship Program de la Embajada de Estados Unidos en Paraguay, a través del cual estudió inglés intensivo durante dos años. Luego fue becaria del programa Opportunity Funds de EducationUSA, que la apoyó en el proceso de aplicación a universidades estadounidenses.

Crecimiento académico

En una entrevista para LT, Maidana calificó su experiencia en NYU Abu Dhabi como una “bendición” y resaltó que para su carrera artística significó un gran desafío y una experiencia colmada de oportunidades de formación.

“Fui la única paraguaya en mi generación, promo 2026. Eso fue desafiante y revelador. Lo que pasó es que vivir tan lejos de casa hizo que mi música se volviera más consciente, viviendo en el extranjero”. “Tuve acceso a profesores de nivel mundial, a estudios de grabación profesionales, y a músicos de distintas tradiciones dentro de la Crossroads Ensemble”, declaró.

Experiencia en soledad

Asimismo, destacó el elemento de la soledad en su calidad de estudiante migrante. Esa lejanía de su familia fue el motor para realizar sus investigaciones. “Estar en el desierto, realmente lejos de mi familia, durante cuatro años. Esa soledad creo que también alimentó mi proyecto de investigación. La tesis fue una forma de procesar qué significaba ser una música paraguaya viviendo en Abu Dhabi”, dijo.

Entender los elementos sonoros identitarios

En otro tramo, Maidana explicó que su experiencia académica, en conjunción con la nostalgia por el terruño, le permitió “entender que la diáspora no es sobre perder las raíces, sino sobre verlas con una claridad diferente, porque están en contraste con otro lugar. Y me dio las herramientas técnicas y teóricas para investigar eso musicalmente”.

En ese camino, contó, pudo comprender mejor que, más allá de las fórmulas para crear o escribir una obra musical, el lenguaje de los géneros y formas de expresión sonoras de cada lugar pesan tanto como la exigencia técnica.

“Hay tres cosas que salieron directamente de la investigación y la práctica. El 3:2. Es el ritmo más representativo de la polca, pero no es solo un patrón métrico. Es una tensión constante. El acompañamiento empuja hacia el tres mientras la melodía va hacia el dos.Es incómodo. Es hermoso precisamente por eso. Lo que descubrí es que ese ritmo es tan fundamental que funcionó incluso cuando trabajé con músicos que nunca habían escuchado polca en sus vidas”, señaló.

Y luego agregó: “La síncopa paraguaya y el swing. Puedes leer la partitura a la perfección y seguir sin sonar paraguayo si no está el swing. Orlando Martínez fue muy claro sobre esto, no es sólo técnica, es cultura a través de las cuerdas. Es cómo tocas, no solo qué tocas. La

acentuación, la energía, el respiro, el timbre. La identidad musical no está contenida solo en el sonido, está en la relación con ese sonido”.

Planes artísticos e investigativos

La joven guitarrista dijo que ahora está enfocada en “pisar tierra paraguaya”, introducirse de nuevo a la industria local y explorar colaboraciones con otros compatriotas. “Y aplicar en mi país todo lo que aprendí en el exterior, relacionado a producción e ingeniería de sonido. Quiero retribuir un poco de lo que se me dio. A largo plazo estoy considerando aplicar a un programa de maestría. Lo que es claro es que quiero seguir investigando cómo las músicas viajan, cómo se preservan y se transforman, cómo los músicos somos portadores de identidad”, adelantó.

Las obras del EP

“Movimiento”, primer tema del EP, en la introducción presenta recursos sonoros de sonidos de la naturaleza, con unos rasguidos de la polca paraguaya que adrede tienen interrupciones como parte del patrón rítmico de la obra. La pulsación y digitación de la escuela clásica se desliza junto a la impronta folclórica que presenta el mismo tema.

En tanto que en “Abu Dhabi”, en colaboración con la arpista Rebeca Sanabria, la obra avanza gradualmente en una polca ligeramente “kyre’y”, aunque sostiene una atmósfera nostálgica de inicio a fin. “Polka Arabia”, en términos de su creadora, “transforma la polca tradicional”. La sensación de tensión es constante y por momentos la digitación alude a sonoridades del requinto, instrumento de gran peso en la música folclórica paraguaya. La última obra, “Desierto de Sahara”, con el oud, representa la sonoridad arábiga en las cuerdas.

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