Las jóvenes realizadoras nos cuentan que la productora nació el 1 de abril de 2025, después de la experiencia de realizar el cortometraje “Vivir del recuerdo”, cuando sintieron que hacía falta construir un lugar propio para desarrollar historias desde el guión y abrir puertas a nuevas voces del audiovisual paraguayo.
Gaviota Films no se presenta como una productora obsesionada solamente con filmar, estrenar y pasar al siguiente proyecto. Hay algo más paciente en su forma de mirar el cine. Gabriela Parra, Giselle Gill, Fer Cabral y Mauricio Ovejero parecen entender que una película empieza mucho antes de la cámara. Empieza en una conversación, en una idea que todavía no está del todo clara, en una escena escrita veinte veces hasta que por fin respira.
Por eso insisten tanto en el guión. Para ellas, la historia es el corazón de todo, y en una época donde muchas veces se confunde lo “cinematográfico” con una imagen prolija, con una cámara cara o con una estética de catálogo, esa decisión tiene algo de resistencia. Gaviota Films parece decir: primero contemos algo que importe, después vemos cómo lo filmamos.
También hay otra idea que aparece con fuerza en la entrevista: el modo de trabajo. Gabriela y Giselle hablan de respeto, buen trato, condiciones claras, procesos cuidados. No es un detalle menor. En una industria donde muchas veces se romantiza el sacrificio, ellas plantean que el cómo también importa y que hacer cine no debería implicar destruirse en el camino, que un equipo puede crear mejor cuando se siente parte real del proyecto.
La productora se organiza de manera flexible, casi artesanal, pero no improvisada. Los cuatro integrantes funcionan como una base, y a partir de cada proyecto se suman otras personas. Hay roles más marcados —guión, producción, dirección, curaduría de imagen—, aunque la lógica parece ser bastante horizontal: Se busca un punto común, y cuando hay una mirada autoral fuerte, se la acompaña.
El proyecto que hoy concentra buena parte de esa energía es “Mamá no me dio permiso”, el primer largometraje de la productora, dirigido por Gabriela Parra. La película se define como un coming of age sobre una joven paraguaya y su vínculo con su madre, atravesado por una sensibilidad actual y generacional. Lo interesante es que no nace desde una fórmula, sino desde algo más íntimo: la adolescencia de la propia directora, sus relaciones, su mundo. Ahí aparece una de las claves de Gaviota Films: contar desde cerca, desde lo vivido; desde eso que tal vez parece pequeño, pero en realidad contiene una época entera.
Además, Gabi está detrás de “GPS”, un drama con tintes de suspenso, y “La mañana siguiente”, la primera comedia de la productora. Ambos proyectos están pensados para estrenarse en YouTube. También aparece en carpeta “Los colores de Moni”, otro relato adolescente, con humor y drama, sobre el despertar emocional e identitario de una chica. Por el lado de Giselle, “Lo que guardamos” aparece como un paso importante: un cortometraje pensado desde el inicio para circular en festivales, con una mirada contemporánea y la intención de viajar más allá de Paraguay.
Hay algo lindo en esa mezcla de ambición y realismo. Quieren crecer, hacer largometrajes, circular internacionalmente, consolidarse dentro del cine paraguayo. Pero no hablan desde la grandilocuencia. Hablan desde el trabajo. Desde producir para aprender.
Cuando miran el panorama audiovisual paraguayo, Gabriela y Giselle transmiten entusiasmo, pero también lucidez. Celebran el crecimiento de los fondos concursables del INAP y la aparición de más oportunidades para nuevas voces. Al mismo tiempo, reconocen que todavía falta que esas voces jóvenes se sostengan, se consoliden y tengan herramientas más accesibles.
Y quizá ahí esté el verdadero perfil de Gaviota Films: no solo quieren hacer películas. Quieren formar parte de una escena. Lograr que más jóvenes se acerquen al cine nacional, que el público paraguayo se reconozca en sus historias, que ir a ver una película local sea también una forma de identidad.
En definitiva, Gaviota Films ya deja ver una personalidad clara: Cine joven, sí, pero no apurado. Cine con una convicción simple y poderosa: desde Paraguay también se pueden contar historias propias, honestas y vivas.


