Aclaramos que no es que no existía un cine serio en el vecino país, es que no teníamos un acceso a esas producciones más interesantes, que generalmente tenían un cariz político y social, completamente diferentes a las películas pasatistas que la industria cultural argentina respaldaba fuertemente. Cada película se lanzaba con canciones editadas en discos, con mucha promoción en televisión y gran circulación en los cines de todo la Argentina y en los países vecinos. Eran años de dictadura y esas comedias funcionaban bien en ese contexto. En cambio, películas como “Los miedos” (1980), de Alejandro Doria; “Últimos días de la víctima” (1982), de Adolfo Aristaraín, o “Plata dulce” (1982), de Fernando Ayala, tenían una circulación más restringida. Eran películas que, solapadamente, cuestionaban la situación política.
En 1983, los militares entregan el poder y se realizan elecciones presidenciales. Es elegido Raúl Alfonsín y retorna la democracia al vecino país. Se estrena la película “La historia oficial”, que obtiene el Óscar a Mejor Película Extranjera de 1985, y el premio le dio un espaldarazo a ese cine que estaba relegado. La historia cambia. Hoy en día, pocos recuerdan aquellas comedias con vedetes, galanes y cómicos, mientras que se impuso un cine más elaborado, no siempre político, pero sí más profesional en su realización.
Luis Puenzo nació en la ciudad de Buenos Aires el 19 de febrero de 1946. Debutó como director y guionista en 1973, con “Luces de mis zapatos”, una película infantil protagonizada por Norman Briski y Pipo Pescador. El director logró meter una historia diferente en un producto creado alrededor de un cantante para niños como era Pipo. La crítica argentina de esos años ya vislumbraba que el cine de Puenzo era diferente. Luego fue uno de los directores de “Las sorpresas” (1975), una reunión de cortos, al estilo italiano de los sesenta. Durante los años de dictadura no dirigió nada.
Puenzo pertenecía al mundo de la publicidad y fue con un equipo acostumbrado al trabajo publicitario que realizó “La historia oficial”, cuyo rodaje tuvo lugar en 1983, cuando aún estaban los militares en el poder. El filme se estrenó en abril de 1985, en medio del juicio a las Juntas Militares y tuvo un fuerte impulso en el Festival de Cannes, donde la actriz Norma Aleandro fue premiada como Mejor Actriz. Eso llamó la atención en Europa y en Estados Unidos. Luego fue nominada y se consagró con el Óscar el 24 de marzo de 1986, en el décimo aniversario del golpe militar.
La película coescribió junto a Aída Bortnik. Abordaba el robo de niños y niñas durante la dictadura y fue protagonizada por Aleandro y Héctor Alterio. Fue el primer Óscar para una película argentina.
Puenzo y Bortnik recibieron también la nominación al Óscar en la categoría de mejor guion original. Obtuvo además un Globo de Oro a Mejor película en lengua no inglesa y el premio Cóndor de Plata de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina.
Luego Puenzo continuó su carrera de director y guionista con títulos como “Gringo viejo” (1989), adaptación de la novela del escritor mexicano Carlos Fuentes, una producción internacional que contó con las actuaciones de Jane Fonda, Gregory Peck y Jimmy Smits, ambientada en los años de la revolución mexicana.
Además, adaptó el guion y dirigió “La peste” (1992), basada en la novela homónima de Albert Camus, encabezado por William Hurt, Robert Duvall y Raúl Juliá; y “La puta y la ballena” (2004), largometraje rodado entre Argentina y España protagonizado por Leonardo Sbaraglia y Aitana Sánchez-Gijón.
Puenzo fue muy activo en la política audiovisual argentina. En 1994 participó de la redacción de la Ley de Cine, que dio un impulso a la producción de películas y fue miembro fundador de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina, en 2004.
Entre finales de 2019 y abril de 2022, durante el Gobierno del expresidente Alberto Fernández (2019-2023), se desempeñó como presidente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCCA).
Su hija Lucía siguió su camino con películas que han ganado su lugar en la filmografía argentina: “XXY” (2007), “El niño pez” (2009, protagonizada por Arnaldo André), “Wakolda” (2013, con guion de su padre), entre otras producciones.
Luis Puenzo se encontraba alejado de las actividades públicas desde su salida del INCAA. Falleció a la edad de ochenta años.



