La noticia fue divulgada por la editorial Surhkamp por encargo de la familia. Su carrera como escritor fue tan importante como la de cineasta. Kluge incursionó en relatos cortos y ensayos de crítica social. En reconocimiento a sus contribuciones a la literatura y la historia intelectual alemanas, recibió el Premio George Büchner (2003), el Premio Heinrich Böll (1993) y el Premio Heinrich von Kleist (1985).
Su primer largometraje, “Despedida del ayer”, ganó el León de Plata en el Festival de Venecia en 1966 y su obra literaria le valió en 2003 el Premio Georg Büchner, el más importante de la lengua alemana para la obra completa de un escritor.
En 1968 ganó en Venecia el León de Oro con “Los artistas en la cúpula del circo” y en 1982 recibiría un premio especial del festival por la totalidad de su obra cinematográfica. Dirigió 43 películas, como guionista y productor estuvo involucrado en cientos de proyectos.
Gran parte de su obra literaria son narraciones breves recogidas en libros como “El hueco que deja el demonio,” del que hay una selección publicada en español por la editorial Anagrama.
Kluge, al lado de Volker Schlöndorf y Rainer Maria Fassbinder, estuvo entre los directores que participó en la película “Alemania en otoño” (1978) que es una confrontación con la ofensiva terrorista de la banda Fracción del Ejército Rojo (RAF) en 1977.
En su última película, “Primitive Diversity” (2025), experimenta con inteligencia artificial generativa.
Nacido en 1932 en Halberstadt (este de Alemania), Kluge debutó como escritor en 1962 con “Lebenslaufe” (Hojas de vida) una serie de biografías ficticias en las que se atraviesa la historia alemana en torno al punto de inflexión de 1945.
Antes del cine y la literatura, había ejercido como abogado. Fue asesor jurídico del Instituto de Investigación Social de Fráncfort, donde conoció al filósofo Theodor W. Adorno, convirtiéndose en uno de los herederos intelectuales más destacados de dicha Escuela. El pensador Oskar Negt, se refería a él como “el hijo predilecto de Adorno”.
En 1958, Kluge trabajó en cine como asistente de Fritz Lang a instancias de Adorno.
En 1962, fue uno de los firmantes del llamado Manifiesto de Oberhausen, considerado el documento fundacional del Nuevo Cine Alemán.
“Vivimos un mundo extrañamente cambiante”, dijo hace pocas semanas en un diálogo con su amigo, recientemente fallecido, Jürgen Habermas.
“Algunos hablan incluso de una ilustración turbia que ha surgido en torno a Silicon Valley”, agregó.
“Bajo la firma de Kluge hay libros fascinantes como “Ataque aéreo a Halberstadt”, el 8 de abril de 1945, que sorprende al momento mismo de hojearlo, ya que en sus páginas se alternan la ficción, lo documental y lo más vistoso, como tablas, fotografías e ilustraciones. Llamar a este tomo novela es inexacto, tanto como llamarles a las películas de Kluge ficciones. Ambas vertientes de su obra comparten una forma de collage parpadeante: sorpresas que brincan en cada página, en cada corte. Kluge además escribió lo que se me ocurre llamar colecciones de fragmentos (son tan breves que no son cuentos, y la ficción es de nuevo ambivalente) como “El hueco que deja el diablo” y “120 historias del cine”, que abarcan desde anécdotas de grandes autores cinematográficos hasta eventos bélicos casi desconocidos. Kluge buscaba, en sus palabras, “el mundo fantástico de los hechos objetivos”, es decir, empleaba las herramientas de la ficción para descubrir la complejidad y el absurdo que ignoramos ordinariamente en la realidad”, dijo el crítico Alonso Díaz de la Vega acerca de la obra del cineasta alemán.


