Arte y Cultura

Vida de Bill Evans se refleja en la pantalla en un filme que fue estrenado en Berlín

El pianista Bill Evans murió con tan solo 51 años pero le dio tiempo a convertirse en una leyenda del jazz, con interpretaciones que se cuentan entre las mejores de la historia de esta música. Pero también tuvo una vida oscura, como cuenta “Everybody Digs Bill Evans”, un filme presentado este viernes en la competición de la Berlinale.

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El director Grant Gee estrenó en Berlín la película “Everybody Digs Bill Evans”, sobre uno de los pianistas más influyentes del jazz.

Berlín (EFE). Protagonizada por el noruego Anders Danielsen Lie, conocido principalmente por “La peor persona del mundo” (2021), el filme está dirigido por Grant Gee, todo un especialista de vídeos musicales para Radiohead, Blur o Nick Cave.

Y eso es algo que se nota en una película que apuesta todo a la estética, con un bonito blanco y negro en la parte de la narración que se desarrolla en los sesenta, y en color la de los últimos años de la vida de Evans (1929-1980).

Las drogas y los traumas marcaron la vida del pianista, como la muerte en un accidente del contrabajista Scott LaFaro, tan solo unos días después de que grabaran juntos un álbum que entró directamente en lo mejor del jazz, “Sunday at the Village Vanguard” (1961). O el suicidio de su hermano Harry.

Danielsen reconoció en una rueda de prensa en la Berlinale que muchas veces pensó que Evans tomaba malas decisiones, algo que queda claramente reflejado en sus comportamientos autodestructivos. “Pero a la vez disfrutaba de la vida y decía que nunca había tenido un momento infeliz al piano, lo que de alguna manera contradice el caos absoluto que era su vida”.

“Como actor, no quiero tener que defender las elecciones de mis personajes, no soy alguien que juzgue a mis personajes”, resaltó el realizador noruego, que también apuntó la necesidad de tomar distancia de profesiones tan absorbentes como las de músico o actor.

Él ha decidido ahora hacer una pausa en su carrera para dedicarse a otros proyectos diferentes al cine. “No solo porque es agotador, también porque tienes que reflexionar sobre lo que haces y su significado”.

Aunque el filme, más que en la faceta de pianista de Evans, se centra en su vida personal, en sus demonios interiores y en sus fallidas relaciones, con su hermano, con su mujer Elaine —que también se suicidó— o con su padre —interpretado por Bill Pullman—.

Una película que tardó casi una década en hacerse realidad y para la que el director tenía muy claro desde el principio el uso alterno del blanco y negro y del color para marcar las distintas etapas.

Todo empezó, explicó Gee, con una vieja foto de Evans que le hizo preguntarle quién era ese hombre que se escondía detrás del genio.

La carrera de Bill Evans comienza a mediados de los años cincuenta, pero es a finales de la década y comienzos de los sesenta en que se consagra. La película toma el nombre de uno de sus primeros discos, lanzado en 1959 y grabado antes que “Kind of Blue”, el álbum de Miles Davis en que Evans tiene un rol más que protagónico.

El pianista formó un trío, a principios de los sesenta, con el baterista Paul Motian y el contrabajista Scott LaFaro, que revolucionó el formato de trío en esa época. Grabaron el álbum “Sunday at Village Vanguard”, pocos días antes del fallecimiento en un accidente de LaFaro.

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