La cárcel para el expresidente francés Nicolas Sarkozy por financiación ilegal en su campaña electoral mantiene en agenda la denuncia de intromisión chavista en la política interna de otros países. Una observación más integral hasta podría hacer ver (o evitar) el riesgo de que el dinero de Pekín esté al servicio de políticos latinos, presunción que está en el ambiente.
Sarkozy entró ayer a la prisión de La Santé. Fue condenado por el caso de financiación ilegal de su campaña presidencial de 2007, con dinero del régimen libio de Muammar Gaddafi. Un tribunal de París lo halló culpable del delito de asociación ilícita (septiembre de 2025) y lo condenó a cinco años de cárcel.
Un hecho llamativo a tener en cuenta dentro de dicha condena es que el tribunal consideró que Sarkozy permitió a sus colaboradores establecer contacto con el régimen libio para obtener los fondos para provecho de su campaña. La investigación se produjo —incluso— muy posterior a que las sospechas sobre la fuente del dinero se hubieran hecho públicas.
El caso Sarkozy es la noticia centro de atención en Europa. En nuestra zona americana tenemos la declaración del exjefe de inteligencia militar venezolano Hugo Armando “El Pollo” Carvajal ante la justicia de Estados Unidos. Este afirmó que desde Venezuela se financiaron durante más de quince años a líderes, partidos y grupos sociales de izquierda en América Latina y Europa.
Entre los beneficiados citados figura el expresidente Fernando Lugo. En Francia lograron probar que cercanos a Sarkozy fueron los nexos para la financiación ilegal, en el caso paraguayo habría que ver cómo se consumó el apoyo que asegura Carvajal. Con una pesquisa formal se podrían desvelar esos vínculos e intermediarios, siempre siguiendo lo dicho por el exjefe de inteligencia militar.
Carvajal se declaró culpable de narcotráfico y narcoterrorismo ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York. Su testimonio incluyó detalles sobre la red que operaba desde la petrolera estatal PDVSA mediante transferencias, valijas diplomáticas y triangulaciones bancarias. Hasta existen sospechas de dinero generado del narcotráfico.
La condena a Sarkozy es una demostración de que es posible probar la utilización de fondos ilegales en procesos electorales. Es el camino para luego penar a los posibles responsables de violar el Código Electoral, que tipifica la financiación a los proyectos partidarios. Igualmente, es la forma de atender, o prevenir, el rumor sobre el dinero chino en el continente para grupos afines a los objetivos de Pekín.
Sí en Europa pudieron probar el ilícito, incluso, condenando a un expresidente, no puede tomarse como anécdota la denuncia que obra en la Justicia norteamericana. El mensaje que imponen en Francia es que el dinero sucio constituye un peligro para las sociedades abiertas. Si Gaddafi quiso imponer su visión en Europa tomando como bastión a Francia, el chavismo buscó sus propios aliados para su socialismo del siglo XXI, de acuerdo a Carvajal.
En Paraguay, la falta de respuesta (desmentido o aclaración) de quienes integraron en su momento el Frente Guasu y del propio Lugo sobre la denuncia de Carvajal no parece una defensa inteligente. Lugo ejerció la Presidencia de la República y luego fue legislador. Esperanza Martínez es la actualmente la única senadora del Frente Guasu, que en todas las elecciones aglutinó a la mayoría de los sectores de izquierda.
Además de Martínez, sus anteriores legisladores fueron Carlos Filizzola, Jorge Querey, Hugo Richer, Miguel Fulgencio Rodríguez, Pedro Santacruz y el citado Lugo. El mutismo, más bien, tiene olor a silencio cómplice con el dinero robado al pueblo venezolano de parte de Chávez, ayer, y, hoy, de la mano de Nicolás Maduro.










