(1). “Rolón admite su inoperancia en el caso Pecci”. Acá usó la figura de Marcelo para ir contra el fiscal general del Estado, a quien ya lo calificó de todo, culpándolo de la imputación a “Miki”. En verdad, el fiscal no era el presidente del banco Atlas cuando Nicolás Leoz metió la plata de la Conmebol en tiempo que tenía incluso pedido de extradición de los EE.UU.
(2). “Independencia judicial y crimen organizado: Contundente llamado de la CIDH a Paraguay”. Acá el objetivo es la ilusión de amedrentar a los magistrados del Poder Judicial que deben definir los años de pena a “Miki”. La lectura fiel al informe de la CIDH hará ver que nunca dijo eso. Lo de “contundente” es imaginario de Natalia Zuccolillo, directora de Abc Color y esposa del imputado. Aunque siendo veraz, el lavado de dinero tiene relación con el crimen organizado.
3). “Afines a Santi Peña usaron USD 472 mil para campaña sucia y propaganda”. La paranoia contra el presidente de la República viene desde la etapa preelectoral, cuando Abc defendía el gobierno de Abdo Benítez y luego apostaba por la candidatura de Efraín Alegre. La provocación constante está en el anhelo de que el Gobierno insinúe una mínima reacción para que el medio de comunicación se haga de la víctima y así pueda denunciar un “ataque a la libertad de prensa”.
Los bombardeos editoriales contra la Fiscalía no van a parar. Se dará con razón o sin ella. Para eso no faltarán pretextos. Ayer, por ejemplo, llegaron al descaro de tomar la memoria de Marcelo Pecci, a quien –siendo fiscal– lo trataron de lo peor. Hasta le sindicaron de ser cartista junto a la fiscala general en ese entonces (Sandra Quiñónez) y cuando lo asesinaron insinuaron que fue el cartismo el presunto responsable. Inentendible y fuera de toda lógica (1).
Las notas maliciosas irán subiendo contra la Corte Suprema de Justicia. Es su método de coacción; esta vez, queriendo esquivar el juicio oral y público a “Miki”. Sin embargo, ese modo de intimidación contra la institucionalidad está generando vergüenza ajena hasta a sus propios funcionarios, quienes declaran eso, con rubor, en un ambiente y círculo de confianza (2).
En tanto, lo tóxico contra Peña viene de años. Su obsesión actualmente es llegar a confirmar que en Paraguay no hay libertad de prensa. En tal sentido, lo mejor que puede hacer el Ejecutivo y el Estado es ignorar esos puñales con seda, ya que no tienen eco. De hecho, si tenían repercusión, Peña no sería hoy presidente de la República (3).
Una muestra más de manipulación y juego sucio con las medias verdades fue la tapa del sábado pasado en que afirmaba que la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) está preocupada por hostigamiento a Abc Color. En verdad, lo cierto es que la SIP expresaba su preocupación por la denuncia que hizo llegar Abc a la entidad gremial. O sea, Natalia Zuccolillo envío su propia versión a la SIP.
Conclusión (I). Todo el drama, digamos con claridad, es por el caso de lavado de dinero que afecta al banco Atlas y tiene como imputado al marido de la directora de Abc Color. Nada tiene que ver la libertad de prensa, hacía donde quiere llevar el medio colega. De hecho, ni periodista alguno ni la Dirección fueron objeto de alguna censura en su libre expresión.
Conclusión (II). Si mañana censuran a Abc Color por alguna razón indebida, la seguridad es que La Tribuna se sumará en su defensa. De lo que se trata es de un banco que usa un diario, que forma parte del grupo, para truncar o intentar torcer un proceso judicial. Eso nos afecta, nos alcanza a todos los medios (impreso, radial, tv y redes): puesto que constituye un hecho grave, que deteriora la credibilidad, manosea la reputación y golpea la confianza de toda la prensa paraguaya.


