El buen lector sabrá notar la diferencia. La ira seguirá contra el Ministerio Público y, con la esperanza de algún resultado, el apriete aumentará contra el Poder Judicial. Empero, no está en la agenda mediática del colega Abc Color una presunta persecución del FBI (que reveló el esquema de lavado) y la del Departamento de Justicia de EE.UU. (que dispuso condenas a ejecutivos vinculados al fútbol sudamericano e incluso mundial). Estas instituciones fueron las que empezaron a desnudar la corrupción en el fútbol.
Ante ese lapsus mental, olvido interesado o intento de manipulación, es saludable recordar que el FBI lideró la operación conjunta con el IRS (agencia impositiva de EE.UU.) que estalló en mayo del 2015. Fue una investigación de más de 20 años que mostró, inicialmente, esquemas de lavado de dinero en la FIFA y sobornos, resultando en más de 40 acusaciones.
También es sano refrescar que luego el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) desmanteló la red de corrupción que involucró a dirigentes de FIFA y alcanzó a Conmebol. Eso provocó detenciones, restituciones millonarias de dinero a las confederaciones afectadas y condenas a ejecutivos.
Es decir, existe un malestar selectivo en el medio colega. Por un lado, hay calificativos callejeros contra la Fiscalía y amenazas a un poder del Estado (Justicia), pero silencio sobre las instituciones que realmente colocaron el lavado de dinero ante la opinión pública del país, del continente y del mundo.
Ciertamente la causa tomó trascendencia internacional cuando la Fiscalía de Nueva York, junto con el FBI y el IRS, acusó a funcionarios de FIFA y empresarios por crimen organizado, fraude electrónico y lavado de dinero. Dicha investigación se centró en sobornos para obtener derechos de transmisión de torneos como la Copa Libertadores y la Copa América.
Lo que pasa en Paraguay es secuela, se reitera, de acciones iniciadas e impulsadas por instituciones de Estados Unidos tras sospechas de corrupción, ya en la elección de las sedes de los Mundiales 2018 y 2022. Es oportuno mencionar que en mayo del 2015 el FBI realizó una redada en un hotel de Zúrich, arrestando a altos dirigentes, entre ellos conocidos jerarcas del fútbol sudamericano.
El caso FIFA-Gate extendido sobre la Conmebol por lavado de dinero fue un destape donde se utilizó hasta la ley de crimen organizado (RICO) para procesar y condenar a decenas de dirigentes de fútbol. Sacar el contexto a un acontecimiento que se considera noticioso es un error en el buen periodismo que se dice practicar, aunque los adjetivos no son noticias, y más que opinión pueden ser, más bien, agresiones.
En fin, pretender jugar con el olvido en el objetivo de ocultar el comienzo del hecho o publicar únicamente ataques contra instituciones paraguayas (como si fuera que ellas inventaron una situación para complicar al esposo de Natalia Zuccolillo, directora de Abc Color) es subestimar a la opinión pública informada o ya es simplemente asumir un relato imaginario para mentirse uno mismo.


