Editorial

Denuncia por lavado de dinero y su impacto en los editoriales antichicanas

Miguel Ángel “Miki” Zaldívar, presidente del banco Atlas, pone en reparo los cientos de editoriales del colega Abc Color dirigida por su cónyuge, Nat…

| Por La Tribuna
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Miguel Ángel “Miki” Zaldívar, presidente del banco Atlas, pone en reparo los cientos de editoriales del colega Abc Color dirigida por su cónyuge, Natalia Zuccolillo. Fue al elegir como estrategia de defensa esquivar o dilatar el proceso que tiene por lavado de dinero, es decir, al no presentarse a su audiencia en la Fiscalía pisotea las críticas del periódico caracterizado por estar contra las chicanas judiciales.

Aunque digan que no, hay vínculo entre los recursos a los que apela el titular del banco Atlas y los ácidos adjetivos del referido medio contra quienes ningunean a fiscales y jueces. Por eso, el tema “Miki” Zaldívar, sospechado por su gestión bancaria, repercute en la dirección de prensa al mando de su esposa. Esta queda atrapada entre mantener sus diatribas contra las tretas procesales o desnudar su postura editorial en solidaridad con la situación del marido.

En palabras simples: la denuncia hecha por la Conmebol por presunto lavado de dinero, que habrá de definirse más temprano o más tarde en los pasillos del Poder Judicial, también visibiliza la coherencia de la prensa. Uno queda, más específico, en el campo jurídico, y el otro, mayormente, en el área de los entendidos en comunicación, pero ambos, en definitiva, están en la mira de la opinión pública.

La pregunta que surge, cuya respuesta se puede presumir ante el sistema elegido por “Miki” Zaldívar, es si se ausentará de nuevo en la imposición de medidas fijada por el juez Otazú para el venidero mes de abril. Otro interrogante es si el holding de prensa familiar mantendrá su misma opinión sobre esas conductas esquivas ante el llamado jurídico o, por conveniencia, la habrá de ocultar, o, en un cambio más radical, la estará justificando.

Como podrá verse, este punto judicial pone en entredicho a esa prensa que intenta mostrarse líder con una agenda definida sobre las llamadas chicanas. Aunque pueda importar o no al mencionado sector empresarial, es conveniente cuidar el crédito entre lo que se dice y lo que se hace. El decir es la oposición a la chicana de parte de Natalia Zuccolillo y el hacer pasa por la incomparecencia ante la Justicia que ejecuta “Miki” Zaldívar.

En uno, el imputado deberá, en algún momento, deslindar su responsabilidad por la denuncia que tiene sobre su persona. Eso será porque corresponde legítimamente al Estado de derecho. Por otro lado, la confianza en la prensa queda sujeta al arbitrio de sus lectores. Por más que se quiera negar un trato similar, tiene ligazón uno con otro, partiendo de la posible incongruencia del grupo mediático.

Corresponde entender que el tema traspasa lo nacional y conlleva una preocupación global. La querella vino de la Conmebol por la presunción de lavado de dinero de unos USD 15 millones. Para cualquier básico entendedor, no es poca cosa, pues la denuncia viene de una entidad continental sobre un posible delito que ocupa el interés mundial.

Entendemos que al periódico colega y a la pareja no les será fácil la coyuntura, ya que la disyuntiva es sostener, como matrimonio, el libreto contra las chicanas o reivindicarlas como mecanismo para intentar esquivar el normal desarrollo judicial. Lo real parece ser que el matrimonio está preso a ese quebranto de cómo sobrellevar el proceso judicial y qué hacer con la conocida agenda editorial del pasado.

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