Merece una acción ágil y eficiente la reposición inmediata del 20% de los fiscales que se acogerán a la jubilación. Más aún teniendo en cuenta los miles de casos que están en diferentes carpetas investigativas sobre todo tipo de delitos. Es un deber evitar la burocracia, lenta y desprolija, en la elección de los reemplazantes.
De acuerdo a los datos proporcionados por el propio fiscal general del Estado, Emiliano Rolón, son aproximadamente 90 los agentes fiscales que están de salida. El tema no concluye ahí, sino que —siempre de acuerdo a la misma fuente— cada uno de ellos maneja entre 800 y 1.200 casos. Un cálculo rápido pasa por multiplicar el número de jubilados por la cantidad de casos que en promedio tiene cada uno.
Cabe la razonabilidad para compartir la preocupación de modo a priorizar la planificación y elegir, en tiempo y forma, a los sustitutos. No es poca cosa lo que puede traer como consecuencia el retraso o la imprevisión, ya que hablamos de la estabilidad del Ministerio Público y de la seguridad jurídica del país.
Se sabe que la elección de agentes fiscales es un proceso competitivo gestionado por el Consejo de la Magistratura, que evalúa méritos y aptitudes para conformar ternas. La confirmación final es realizada por la Cámara de Senadores. El inconveniente no está en el proceso, sino en el largo tiempo que este lleva, una realidad teniendo en cuenta las designaciones anteriores.
Una vez seleccionados, los agentes fiscales prestan juramento ante la Corte Suprema de Justicia. Puede parecer que allí concluye todo el desarrollo; sin embargo, hay otro aspecto crucial, que es la capacitación que deben recibir, necesariamente, quienes tendrán la responsabilidad fiscal. Eso es una prioridad; de lo contrario, hay riesgo de que entren a sus oficinas sin saber bien sus funciones.
Según el doctor Rolón, la reposición de un fiscal, a través del proceso constitucional, puede demorar entre ocho y doce meses. ¡Mucho tiempo! “Por eso es fundamental actuar con planificación y previsibilidad”, adelantó en una entrevista concedida a nuestro diario.
La jubilación masiva de fiscales será una prueba a la agilidad en la selección y preparación de los nuevos. Tampoco pasa por llenar así porque sí el espacio, puesto que lo válido será blindar el impacto operativo positivo que están obligados a tener instituciones que son esenciales para el Estado de derecho.
Dejamos en agenda lo que se viene, con el objeto de organizar los escenarios y garantizar que las investigaciones no se detengan. La falta de previsión solo beneficiará al narcotráfico, sicariato, homicidio, extorsión y lavado, por citar los delitos que hacen relación al crimen organizado.


