La histórica industria textil brasileña Karsten, reconocida internacionalmente por sus productos para el hogar, como ropa de cama, mantelería y toallas, puso en marcha la instalación de su primera planta operativa en Paraguay, un paso significativo en la expansión industrial de la marca en la región y una señal concreta del creciente atractivo productivo que ofrece el país.
Con sede en Blumenau, estado de Santa Catarina, Brasil, Karsten se prepara para instalar su fábrica en el Parque Logístico Gical, en el kilómetro 12,5 de Ciudad del Este, desde donde operará su producción destinada inicialmente al mercado doméstico y potencialmente a la exportación regional.
La decisión de la multinacional responde a una estrategia global de expansión y a las condiciones competitivas que ofrece Paraguay, como menores cargas fiscales, costos de energía más accesibles y acceso ágil a mercados vecinos, particularmente Brasil. Estas ventajas, combinadas con los incentivos de la Ley de Maquila, han reforzado la confianza de inversionistas extranjeros en el ecosistema productivo nacional.
Karsten es una de las industrias textiles más antiguas de Brasil, con más de 140 años de trayectoria en el mercado global y presencia en más de 35 países, posicionándose como una de las mayores exportadoras de artículos de cama, mesa, baño y decoración.
La planta que se está instalando en Ciudad del Este contará con tecnologías de punta y procesos automatizados, entre ellos el sistema llamado Unika, que optimiza la fabricación de toallas mediante el uso de hilos cuidadosamente seleccionados para lograr alta absorción y suavidad, aspectos clave en productos de alta gama.
Además de toallas y ropa de cama elaborada con 100% algodón, la producción incluirá mantelería, protectores de muebles, textiles impermeables y otros productos destinados a uso residencial y profesional. Este enfoque diversificado posiciona a Karsten para atender demandas de mercado exigentes y abrir oportunidades para exportar productos desde el corazón del Mercosur.
Una pieza clave del proyecto ha sido el trabajo conjunto con el Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP), que semanas atrás inició un programa intensivo de formación técnica para futuros operarios de la planta.
Unos 40 trabajadores paraguayos ya completaron el curso, centrado en el manejo de maquinaria de costura industrial y habilidades específicas del proceso productivo de la empresa, y se prevé su incorporación una vez que la planta comience a operar. Este modelo de alianza público-privada para capacitación laboral busca no solo cubrir la demanda operativa, sino elevar los estándares de especialización en el sector.
Autoridades del SNPP han destacado que el enfoque en empleo calificado y formación técnica abre puertas para aumentar la productividad y mejorar la calidad de los puestos de trabajo, con especial énfasis en la inclusión de mujeres profesionales en un sector tradicionalmente dominado por mano de obra masculina.
La instalación de Karsten en Alto Paraná no solo representa una nueva fuente de empleo y dinamismo económico, sino que también reafirma la posición de Ciudad del Este como un destino estratégico para inversiones industriales latinoamericanas.
La región ha venido consolidándose como un polo de atracción para proyectos productivos brasileños gracias a su cercanía geográfica con grandes mercados, disponibilidad de infraestructura logística y marcos regulatorios favorables. Este nuevo capítulo con Karsten se suma a otras iniciativas industriales que apuntan a diversificar la matriz productiva local y fortalecer el vínculo con el sector empresarial del vecino país.
Desde la Unión Industrial Paraguaya (UIP), y en particular su brazo juvenil, se ha reconocido el rol activo en recibir a la comitiva de la firma brasileña, mostrar las ventajas competitivas del país y propiciar un diálogo fluido entre los sectores público y privado para facilitar inversiones de este tipo.
La llegada de Karsten no solo pone a Paraguay en la mira de otros inversionistas del sector, sino que también potencia la percepción del país como un centro manufacturero con vocación exportadora, capaz de atraer empresas con trayectoria centenaria y estándares altos de calidad.
A medida que avance la instalación de la planta y se consolide la producción, se espera que la empresa amplíe su capacidad operativa, generando mayores oportunidades laborales, encadenamientos productivos y sinergias con proveedores locales, incubando así un efecto multiplicador para la economía regional y nacional.


