Si bien la cifra confirma una expansión sostenida del financiamiento, el ritmo resulta sensiblemente menor al 21,4% observado en el mismo mes del año pasado. El dato marca una desaceleración del crédito, en un contexto de mayor cautela tanto por parte de los bancos como de los tomadores, en un escenario donde el dólar volvió a ganar protagonismo.
Desde la composición de la cartera, la mayor parte del crecimiento se explicó por la cartera vigente, que aumentó 10,3% interanual y alcanzó un saldo de G. 180,4 billones. Este comportamiento refleja que el sistema financiero mantiene niveles saludables de colocación y una adecuada capacidad de pago por parte de los clientes.
En contraste, la cartera vencida registró un aumento más acotado, del 4,4% interanual, situándose en G. 4,3 billones. Este monto representa el 2,3% del total de la cartera, tasa que se mantiene como indicador de morosidad del sistema y que, por el momento, no genera señales de deterioro significativo en la calidad del crédito.
El análisis por moneda permite observar un cambio relevante en la dinámica del endeudamiento. El crédito en guaraníes lideró la expansión, con una variación interanual del 12% y un saldo de G. 98,8 billones. Con este desempeño, acumula cinco meses consecutivos de crecimiento superior al observado en los créditos denominados en moneda extranjera, consolidando una mayor preferencia por el financiamiento en moneda local.
Sin embargo, el comportamiento del crédito en dólares muestra una particularidad clave. Si bien el crecimiento interanual de los préstamos en moneda extranjera fue del 8%, inferior al de los créditos en guaraníes, el saldo medido en dólares aumentó 23,5%. Este salto no responde tanto a una expansión real del crédito, sino al impacto del efecto cambiario sobre los saldos dolarizados.
El fortalecimiento del dólar frente al guaraní elevó el valor en moneda extranjera de los compromisos asumidos, incrementando el nivel de endeudamiento medido en dólares. En este sentido, el aumento del saldo refleja más un ajuste por cotización que un mayor apetito por tomar nuevos créditos en esa divisa.
Este fenómeno introduce un matiz relevante en la lectura de los indicadores financieros. Mientras el sistema bancario mantiene niveles de crecimiento controlados y una morosidad contenida, el efecto cambiario puede tensionar los balances de empresas y sectores con ingresos en guaraníes y deudas en dólares.
De cara a los próximos meses, la evolución del crédito estará condicionada por el comportamiento del tipo de cambio, las decisiones de política monetaria y el desempeño de la actividad económica. La tendencia muestra un sistema que sigue expandiéndose, pero con señales de mayor prudencia y con una creciente atención puesta en los riesgos asociados a la dolarización del endeudamiento.


