El economista Sergio Sapena advierte que la exclusión económica solo podrá revertirse con una mayor inversión pública. Sostiene que la educación debe ser el eje central para mejorar la productividad laboral. Sin ese cambio, el crecimiento seguirá sin llegar a todos.
En uno de sus apartados se hace referencia a la exclusión económica de sectores de la sociedad y se señala que, según especialistas, una solución real solo será posible cuando se concrete una inversión sostenida y de calidad en la educación paraguaya.
La carta pastoral sobre el “Bien Común” 2026 parte de una escena del Evangelio, “la multitud hambrienta y Jesús que dice a sus discípulos: ‘Denles ustedes de comer’”. En esa frase bíblica no solo se trata de repartir pan, sino que de aprender a confiar en Dios compartiendo lo poco que tenemos. Asimismo, se hace referencia al milagro que nace cuando todos se sientan, se organizan y ponen en común sus recursos.
En ese contexto aparece la economía general, en donde todos los ciudadanos están inmersos y es allí donde se hace el paralelismo de la situación nacional. En el análisis aparecen algunos avances macroeconómicos del país, pero subrayan que el crecimiento no llega a todos.
En uno de sus apartados se hace referencia a la exclusión económica de sectores de la sociedad y se señala que, según especialistas, una solución real solo será posible cuando se concrete una inversión sostenida y de calidad en la educación paraguaya.
La mala distribución de la tierra, la pobreza rural, la informalidad laboral y los salarios que no alcanzan muestran una “economía de la exclusión”.
En conversación con La Tribuna, el economista Sergio Sapena dio su punto de vista con respecto a la “economía de exclusión”, haciendo énfasis sobre los trabajos que el Estado paraguayo debe hacer para mejorar el estilo de vida de muchos de sus habitantes.
“Las acciones que tiene que tomar el Estado, por un lado, es aumentar la inversión pública, principalmente en la educación, ya que el empleo tiene muy poca productividad, entonces los trabajadores tienen ingresos bajos, ya que carecen de una educación que les permita escalar en posiciones o puestos más altos dentro de sus lugares de trabajo”.
“En los últimos 25 años, la inversión pública fue bajando del 12% de la producción nacional al 7%, es decir, que ha caído un 40% en total”, explicó el profesional.
Por otra parte, mencionó que otros de los espacios que deben tener más fuerza, son las acciones de políticas en salud, vivienda, así como en obras, ya que con la caída del 40% de la inversión de los ingresos del Estado, significa una peor calidad en todos los servicios públicos.
“Todo esto hace que los empleados que salen hoy al mercado laboral no tengan productividad, por ello tienen bajos ingresos. En este sentido, lo que el Estado debe hacer es mejorar el tope fiscal, que es una regla contable, donde se pueda justificar que ese nuevo dinero va utilizarse en innovaciones y la desprecarización de los espacios que más utiliza el pueblo; es decir, la educación, la salud, la seguridad y la viabilidad de la comunicación de todo el país. Todo esto hará que el déficit fiscal crezca al 5%, teniendo en cuenta que hoy en día nos encontramos en un tope del 2%, lo que impide que se hagan las mejoras que necesitamos”, expresó.
El profesional manifestó que si el Estado llega a un déficit fiscal del 5% y la inversión pública es destinada principalmente en la educación, se conseguirá que este círculo vicioso de a poco pare y que las personas, principalmente los trabajadores, puedan tener un respiro económico.
Sapena hace un énfasis muy importante en la educación, marcándolo como uno de los principales componentes que hace que una sociedad sea próspera, creciente, saludable y por sobre todo estable.
“Cuando en las escuelas públicas, la capacitación y la educación de los jóvenes sea verdaderamente buena, al salir al mercado laboral, la capacidad de ingresos será mucho mayor”.
Terminó diciendo que “la economía de la exclusión” terminará una vez que el Estado dé lugar a una buena educación, lo que determinará el futuro de los paraguayos.


