El Banco Central del Paraguay confirmó que la economía cerrará el año con un crecimiento del 6%, impulsado por diez meses consecutivos de expansión del IMAEP y por un dinamismo más diversificado. El presidente del BCP, Carlos Carvallo, destacó ante medios de prensa que el país “sorprendió” y superó todas las previsiones.
La economía paraguaya avanza hacia el cierre del 2025 con un desempeño que superó ampliamente las expectativas iniciales, mostrando una capacidad de recuperación que no se veía desde antes de la pandemia. Con diez meses consecutivos de expansión del Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAEP) y un crecimiento acumulado cercano al 6%, el país se posiciona como la economía de mayor avance en la región.
El presidente del Banco Central del Paraguay (BCP), Carlos Carvallo, destacó en declaraciones concedidas a medios de prensa que el resultado anual será uno de los más sólidos de los últimos años. “El país nos sorprendió: subestimamos la capacidad de la economía paraguaya, que demostró tener sus propios motores. Será el mayor crecimiento de la región”, afirmó, señalando que el avance no depende de un solo rubro, sino de un entramado productivo más amplio y resiliente.
Los datos del IMAEP respaldan esta lectura. En octubre, el indicador registró un incremento interanual del 5,7%, acumulando un crecimiento de 5,9% entre enero y octubre. Según el informe técnico del BCP, todos los sectores aportaron positivamente al desempeño mensual, un comportamiento reflejado en el reporte oficial.
El sector primario se consolidó como uno de los pilares del año. Con un crecimiento interanual del 8,2% y un acumulado de 5,0%, la agricultura mostró un repunte importante gracias a los mayores niveles de producción de maíz, trigo, arroz y algodón, aunque la menor oferta de soja atenuó el resultado general. La ganadería también tuvo un aporte positivo, especialmente por el mayor faenamiento de cerdos y aves, acompañado por un incremento en la producción de leche y huevos. La minería sumó dinamismo con avances en la extracción de piedras y arenas.
El sector secundario mantuvo el impulso con un crecimiento interanual del 7,3%, acumulando 7,0% en el año. La generación de energía eléctrica volvió a desempeñar un papel determinante, al igual que la distribución de energía, el suministro de agua y el saneamiento ambiental.
Las manufacturas crecieron 5,0% interanual y 5,9% acumulado. Los rubros más dinámicos fueron aceites, lácteos, azúcar, molinerías, panificados, bebidas, tabacos, papel, cueros, calzados, minerales no metálicos y metales comunes, además de la fabricación de maquinarias. Persisten dificultades en carnes, madera, químicos y textiles, que moderaron el resultado general.
En los servicios, el crecimiento alcanzó 4,1% interanual y 5,3% acumulado, con aportes de comercio, intermediación financiera, servicios empresariales y del hogar, restaurantes, hoteles, telecomunicaciones, transporte e inmobiliarias. Los servicios gubernamentales fueron el único componente con resultados negativos.
El núcleo más estable de la economía, el IMAEP sin agricultura ni binacionales, creció 5,5% interanual y acumuló 6,0% hasta octubre, un desempeño que confirma que la expansión responde a motores propios y menos volátiles.
Con estos resultados, Paraguay se encamina a cerrar el 2025 como la economía de mayor crecimiento de Sudamérica. Para Carvallo, el desafío será sostener este impulso en 2026: “La economía paraguaya demostró resiliencia y motores internos. Ahora debemos consolidar la estabilidad para continuar por esta senda”.


