El último boletín de la Comisión de Carne de la ARP revela un escenario contrastante, en donde se aprecian exportaciones con precios en alza, faenas récord en la región y una discusión sanitaria estratégica, frente a una caída interna del valor del ganado, así como un consumo que no acompaña las bajas.
El informe semanal de la Comisión de Carne de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), muestra que el sector vive días movidos, con señales claras de dinamismo hacia fuera y tensiones crecientes en el mercado interno. Las exportaciones mantienen firmeza, los precios internacionales vuelven a traccionar y se abren nuevas posibilidades comerciales. Sin embargo, puertas adentro, el productor enfrenta valores deprimidos y el consumidor no percibe una reducción real en las góndolas.
En el análisis de los destinos, Estados Unidos volvió a liderar con el 26% del volumen exportado en octubre, seguido por Chile y Taiwán. En total, Paraguay colocó más de 30 mil toneladas de carne bovina por un valor que superó los USD 191 millones. El comportamiento mensual también reflejó un repunte del precio promedio hacia el mercado norteamericano, que alcanzó USD 6,35 por kilo Free On Board o Libre a Bordo (FOB), uno de los valores más altos del 2025.
Mientras tanto, la región también aporta señales de peso en el tablero cárnico. Brasil confirmó una faena récord en el tercer trimestre, con más de 11 millones de cabezas, la cifra más alta de su historial reciente. La producción alcanzó cerca de 3 millones de toneladas, lo que marca un contexto de alta oferta en el país vecino, con impacto directo en la formación de precios regionales.
Sin embargo, la situación interna es más compleja, ya que el precio del ganado gordo volvió a retroceder, llegando a mínimos no vistos desde agosto. El valor para el novillo común cayó hacia referencias de USD 4,20 por kilo carcasa, mientras que la vaca gorda se ubicó en torno a USD 3,80. Pese a ello, los supermercados no muestran reducciones equivalentes. Por otro lado, los voceros del gremio ganadero señalaron que el productor es un tomador de precio y que las bajas en la industria no se trasladan al consumidor final.
Otro dato que llamó la atención fue el salto extraordinario de las importaciones de carne bovina. Entre enero y octubre ingresaron al país 14.884 toneladas, un incremento del 138% frente al mismo período del año anterior. Aunque la faena local abastece al mercado, la industria recurre a cortes brasileños por la facilidad en precio, lo que genera presión adicional sobre el valor interno del ganado.
En el frente sanitario, el debate sobre el futuro de la vacunación contra la fiebre aftosa volvió a ocupar espacio central. La ARP remitió al Senacsa una propuesta técnica para acompañar el plan de transición hacia un eventual estatus de país libre sin vacunación. No obstante, el gremio insiste en que cualquier avance debe estar basado en análisis de riesgo y consensos amplios. Dirigentes como Daniel Prieto y Martín Filártiga reiteraron que no es momento de fijar fechas y que la vacunación debería mantenerse, al menos hasta 2028.
Por fuera del país, las decisiones comerciales de los principales compradores también suman incertidumbre. Estados Unidos redujo aranceles para la carne importada, lo que abre una ventana de oportunidad para la región. Al mismo tiempo, China evalúa nuevas medidas de defensa comercial para proteger a sus productores, lo que podría redefinir los flujos globales en los próximos meses. La FAO, en su última estimación, anticipa que la producción cárnica mundial crecerá 1,4% en 2025, mientras el comercio aumentará 1,7%, impulsado por una demanda sostenida de carne bovina.
El balance final del boletín refleja un doble movimiento, un sector que gana espacio en los mercados y un frente interno que exige ajustes, coordinación y claridad estratégica. En un escenario global cambiante, Paraguay observa con atención la evolución de los precios, la competencia regional y los signos sanitarios que definirán el próximo capítulo de su ganadería.








