Economia

Modelo impositivo estable impulsa la llegada de nuevas inversiones

Mientras países vecinos ajustan sus políticas fiscales y elevan impuestos, Paraguay mantiene un sistema impositivo estable y de baja carga, lo que lo…

| Por La Tribuna
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Mientras países vecinos ajustan sus políticas fiscales y elevan impuestos, Paraguay mantiene un sistema impositivo estable y de baja carga, lo que lo convierte en un imán para inversores que buscan previsibilidad y menores costos operativos.

En el tablero económico del Cono Sur, donde las reformas tributarias se multiplican y los empresarios lidian con sistemas complejos, Paraguay se presenta como una rara excepción. Con tasas fijas, reglas claras y una burocracia moderada, el país se consolida como uno de los destinos más previsibles para invertir y hacer negocios.

El contraste con los países vecinos es marcado. En Argentina, las empresas soportan una estructura impositiva que combina un impuesto al cheque del 1,2%, tasas provinciales que oscilan entre 4% y 9% y una carga laboral que supera el 30%. A ello se suman los tributos nacionales, que encarecen cada transacción y reducen la competitividad de las firmas exportadoras.

Brasil no escapa a la tendencia. Allí el impuesto a la renta personal alcanza el 27,5%, mientras que el gravamen a las utilidades empresariales llega al 34%. A esto se añaden los tributos estatales y municipales, junto a un IVA que, en algunos estados, supera el 20%. Un escenario que desalienta nuevas inversiones y lleva a muchas compañías a mirar con interés hacia el territorio paraguayo.

En el caso chileno, si bien la estructura tributaria es más ordenada, el impuesto a la renta puede trepar al 40%, con un IVA del 19% y una carga laboral cercana al 35%. Los números, comparados con el modelo paraguayo, resultan menos alentadores para quienes buscan expandir operaciones en la región.

Paraguay, en cambio, apuesta por la simplicidad. El impuesto a la renta personal (IRP) es del 10% fijo, el IVA también del 10% y la carga laboral ronda el 25%. No existen tributos sobre el patrimonio ni sobre la distribución de utilidades locales, y el impuesto inmobiliario apenas llega al 1%. La claridad normativa y la estabilidad macroeconómica completan una ecuación que genera confianza.

“Paraguay ofrece previsibilidad y un sistema impositivo competitivo que favorece la inversión productiva”, sostiene Roberto Finkelberg, presidente de la Cámara de Comercio Paraguayo-Argentina. En su visión, el país se ha transformado en un “oasis fiscal” en medio de un contexto regional marcado por la incertidumbre.

La atracción de capitales no se debe solo a los números. También influye la estabilidad política y el orden macroeconómico, factores que, sumados a una moneda sólida y una inflación controlada, refuerzan la imagen de un país confiable para establecer operaciones.

Empresas de Brasil y Argentina ya están trasladando parte de sus actividades hacia Paraguay, atraídas por los menores costos y la flexibilidad para hacer negocios. Zonas como Asunción, Luque y Ciudad del Este se perfilan como polos de inversión logística y comercial, aprovechando la infraestructura en expansión y los incentivos fiscales.

Sin embargo, los especialistas advierten que el desafío del país será mantener esa ventaja mientras mejora su infraestructura, fortalece la conectividad y eleva la capacitación de su fuerza laboral. Solo así podrá sostener su competitividad frente a otros mercados que, con políticas agresivas, buscan recuperar terreno perdido.

En un entorno global donde las empresas priorizan la eficiencia y la previsibilidad, Paraguay se destaca no solo por cobrar menos impuestos, sino por cumplir lo que promete: estabilidad, orden y reglas claras. En tiempos de incertidumbre regional, eso vale tanto como una tasa baja.

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