El flujo de consumidores extranjeros impulsa el comercio en Asunción y otras ciudades. El aumento de compras y servicios genera empleo, mayor recaudación y posiciona al país como un destino atractivo para negocios e inversión.
El flujo constante de visitantes y consumidores extranjeros está transformando el pulso comercial del Paraguay. Lo que antes era una dinámica fronteriza acotada, hoy se expande hacia Asunción y otras ciudades, impulsando un repunte inédito del consumo y evidenciando el atractivo que el país ofrece frente a un contexto regional de contrastes. Según el último Bancard Report, el consumo extranjero en Paraguay creció hasta un 66% en lo que va del año, con un peso cada vez más notorio de los compradores argentinos.
Este fenómeno, que combina turismo de compras, servicios y radicación fiscal, es parte de un proceso más amplio que vincula competitividad cambiaria, estabilidad macroeconómica y ventajas regulatorias. El país logra atraer tanto a quienes cruzan la frontera para adquirir bienes a menor precio, como a empresarios y profesionales que evalúan instalarse en territorio paraguayo.
El presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Paraguay (CNCSP), Ricardo dos Santos, sostiene que esta tendencia no es coyuntural: “Estamos observando un flujo sostenido, no solo de consumidores sino también de inversiones. En los primeros nueve meses del año se presentaron más de 33.000 solicitudes de residencia fiscal, lo que muestra que Paraguay está dejando de ser solo un destino comercial y empieza a consolidarse como una opción de vida y de negocios”.
En la misma línea, Elías Finkelberg, titular de la Cámara de Comercio Paraguayo-Argentina (Campyarg), explica que el diferencial de precios juega un papel determinante. “La brecha cambiaria con Argentina convierte a Paraguay en un destino atractivo. El poder adquisitivo del visitante se multiplica aquí, y eso se refleja directamente en el movimiento del comercio, el turismo y los servicios financieros”, señaló. Sin embargo, advierte que este tipo de ventajas son cíclicas: “Así como hoy la balanza favorece a Paraguay, las condiciones pueden invertirse si cambia el tipo de cambio o la política fiscal en la región”.
Lo cierto es que este flujo de consumidores tiene un impacto visible. Los centros comerciales y cadenas de servicios ajustan sus estrategias para captar a un público mixto, mientras el turismo de frontera se consolida como un eje estructural de la economía. En Ciudad del Este, Pedro Juan Caballero y Encarnación, el movimiento de compradores extranjeros se combina con inversiones en hotelería, transporte y logística, generando empleo y mayor recaudación.
Para Dos Santos, la respuesta debe ser institucional y estratégica. “Este auge necesita acompañamiento en infraestructura, conectividad y seguridad comercial. Si el país logra sostener la confianza y ofrecer un entorno favorable, puede convertir este ciclo de consumo en un factor de crecimiento permanente”, afirmó. Desde la CNCSP también se impulsa un trabajo conjunto con el sector público para facilitar trámites, digitalizar procesos y mejorar la experiencia de quienes eligen Paraguay para invertir o consumir.
El entorno macroeconómico respalda este escenario. La inflación se mantiene entre las más bajas de la región, la política fiscal es estable y los regímenes especiales —como la Ley 60/90 y el sistema de maquila— siguen siendo incentivos clave. Esto no solo dinamiza el comercio minorista, sino que posiciona al país como plataforma de negocios para el Cono Sur.
Finkelberg destaca otro aspecto: la reputación que Paraguay está construyendo. “Hoy se habla de Paraguay como un país previsible, que honra sus compromisos y ofrece un ambiente amigable con la inversión. Eso es un activo intangible que empieza a rendir frutos concretos”.
Más allá de las cifras, la “nueva ola de consumo extranjero” refleja una transición estructural: Paraguay no solo exporta alimentos o energía, también exporta confianza, servicios y oportunidades. En un contexto donde la región busca estabilidad, el país logra atraer capital humano y económico, fortaleciendo su posición en el mapa sudamericano.
Si el Estado y el sector privado logran consolidar esta convergencia, el auge actual podría convertirse en una de las historias económicas más destacadas de la década. Porque detrás de cada comprador extranjero hay una señal clara: Paraguay se está transformando en un polo de atracción regional, no solo por sus precios, sino por su previsibilidad y su potencial de crecimiento sostenido.


