La caída de precios globales permitirá a Paraguay, en el 2026, reducir costos internos y controlar la inflación, aunque el sector exportador agrícola enfrentará menores ingresos por la baja en los valores de sus productos.
El Banco Mundial alertó que los precios globales de los productos básicos —como el petróleo, los alimentos y los metales— seguirán cayendo este año y el próximo. Según su informe Commodity Markets Outlook (octubre 2025), los precios generales bajarán alrededor de un 7% este año y otro 7% en el 2026, lo que marcaría el cuarto año consecutivo de caídas.
La causa principal es la desaceleración económica mundial y el aumento de la oferta en varios rubros. Para los países productores de materias primas, este panorama representa un desafío: menos ingresos por exportaciones, aunque también una posible ayuda para reducir la inflación interna.
El precio del barril de petróleo Brent, la referencia internacional, promediaría USD 68 en el 2025 y bajaría a USD 60 en el 2026. Sería el nivel más bajo de los últimos cinco años.
El Banco Mundial explicó que existe un fuerte excedente global de crudo, impulsado por una mayor producción de los países del Golfo Pérsico y de Estados Unidos. Para los países importadores, como el nuestro, esta caída puede significar un alivio en los costos de transporte y energía. Pero para las naciones exportadoras, implica una reducción en los ingresos fiscales.
El informe señala que los precios internacionales de los alimentos caerán 6% en el 2025 y apenas 0,3% en el 2026. La soja, el maíz y el trigo se estabilizan tras las cosechas récord en Sudamérica y Estados Unidos. También se espera una baja en el café y el cacao gracias a una mayor producción en África y América Latina.
Sin embargo, no todo son buenas noticias: los fertilizantes —un insumo clave para el agro— subirán 21% en el 2025 y 5% en el 2026. El encarecimiento responde a mayores costos energéticos y a la limitada capacidad de producción en algunos países. Esta tendencia afectará la rentabilidad de los agricultores, especialmente en regiones donde la agricultura familiar depende de estos insumos para mantener los rendimientos.
Mientras las materias primas agrícolas y energéticas bajan, los metales preciosos viven el efecto contrario. El oro subirá 42% en el 2025 y 5% en el 2026, mientras que la plata aumentará 34% y 8%, respectivamente.
El motivo es la búsqueda de refugios seguros ante la incertidumbre económica global. En tiempos de desaceleración, los inversores tienden a proteger su capital en activos como el oro, lo que impulsa su cotización.
Impacto en América Latina y Paraguay
En América Latina, el menor precio del petróleo puede ayudar a contener la inflación y mejorar los costos de transporte, aunque afectará a los países exportadores. Para Paraguay, que importa la mayoría de sus combustibles, la baja del crudo podría aliviar las presiones inflacionarias y dar cierto margen a las políticas públicas.
No obstante, la caída en los precios de alimentos y granos puede impactar en las exportaciones agrícolas. En el caso de la soja —uno de los principales rubros de exportación paraguaya— los precios más bajos podrían reducir los ingresos del sector, especialmente si se suman los mayores costos de los fertilizantes.
El informe brindado por el Banco Mundial sugiere que los gobiernos aprovechen este contexto para impulsar reformas que mejoren la productividad, diversifiquen la economía y fortalezcan la inversión en tecnología. “Los precios bajos de la energía ofrecen una oportunidad para promover reformas fiscales que estimulen el crecimiento y el empleo”, señala el documento.
También recomienda invertir en innovación agrícola y en sistemas más eficientes de producción para reducir la dependencia de insumos importados.
En resumen, el mundo entra en una nueva etapa de precios bajos para los productos básicos. Esto podría beneficiar a los consumidores por la reducción de costos, pero plantea desafíos para los productores y exportadores. Para nuestro país, el reto será aprovechar este ciclo para mejorar la competitividad del agro y sostener el crecimiento sin depender exclusivamente del precio de las materias primas.
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Según un informe del Banco Mundial, los precios generales seguirán bajando este año y el próximo.


