Economia

El mundo mira otra vez al campo para asegurar el futuro alimentario

El plan AgriConnect apunta a modernizar la infraestructura rural, facilitar la digitalización y crear empleo, conectando a pequeños productores con m…

| Por La Tribuna-

El plan AgriConnect apunta a modernizar la infraestructura rural, facilitar la digitalización y crear empleo, conectando a pequeños productores con mercados globales y fomentando cadenas agrícolas sostenibles.

La agricultura vuelve a ocupar el centro del debate mundial. Con una población que se encamina hacia los 10.000 millones de personas y una demanda alimentaria en constante crecimiento, el desafío ya no pasa solo por producir más, sino por hacerlo de manera sostenible, inclusiva y competitiva.

Bajo esa premisa, el Banco Mundial presentó la iniciativa AgriConnect, un programa que busca movilizar hasta USD 9.000 millones por año para impulsar la producción alimentaria y conectar a los pequeños agricultores con los mercados globales.

El anuncio se realizó en el marco de las reuniones anuales del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, donde se puso de relieve la urgencia de fortalecer las cadenas agrícolas y garantizar que los productores más vulnerables tengan acceso a tecnología, crédito, infraestructura y canales de comercialización.

De acuerdo con el organismo, cerca del 80 % de los alimentos del planeta son producidos por agricultores familiares, pero gran parte de ellos siguen atrapados en la informalidad o la subsistencia. El objetivo es integrarlos plenamente al sistema económico global.

El presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, fue claro al señalar que “la agricultura siempre ha sido clave para el desarrollo, pero hoy el desafío es convertirla en un verdadero motor de empleo e ingresos”.

Según explicó, el plan contempla inversiones sostenidas que combinen recursos públicos y privados, con un enfoque en innovación y valor agregado. En paralelo, se promoverá el fortalecimiento de las cadenas de valor rurales y el acceso a herramientas financieras adaptadas a las necesidades del pequeño productor.

Para países como Paraguay, donde la agricultura familiar representa más del 90 % de las fincas y constituye una pieza fundamental del abastecimiento interno, el anuncio tiene un peso especial.

El país cuenta con condiciones naturales privilegiadas: tierras fértiles, disponibilidad hídrica, energía limpia y una tradición agropecuaria arraigada. Sin embargo, esas ventajas todavía no se traducen en una participación plena en los mercados internacionales. La falta de infraestructura rural, conectividad y financiamiento sigue limitando el potencial de crecimiento de miles de familias campesinas.

El modelo que impulsa el Banco Mundial se inspira en casos de éxito como el de la cooperativa Amul, en India, que logró transformar una crisis de producción lechera en un ejemplo global de eficiencia y equidad. Lo logró gracias a la organización de pequeños productores, la creación de redes de distribución y el valor agregado en origen. Esa experiencia, según Banga, demuestra que el desarrollo rural puede ser rentable, siempre que exista una articulación entre Estado, sector privado y comunidades locales.

La propuesta busca además reforzar la infraestructura básica del campo: caminos, riego, electrificación y digitalización. El acceso a servicios modernos y a la tecnología agrícola es considerado un punto de inflexión para elevar la productividad y reducir las brechas de pobreza. “No se trata solo de sembrar y cosechar, sino de generar cadenas sostenibles que lleven el producto del campo a la mesa, dentro y fuera del país”, enfatizó el titular del Banco Mundial.

A largo plazo, el objetivo es aumentar en al menos 30 % la producción global de alimentos de aquí a 2050, lo que permitiría satisfacer la demanda de una humanidad más numerosa y evitar crisis alimentarias recurrentes. El impacto esperado no se limita a las cifras macroeconómicas: se trata también de crear empleo, dinamizar las economías rurales y fortalecer la seguridad alimentaria mundial.

Paraguay podría desempeñar un papel destacado en este proceso si logra integrar a su agricultura familiar en una estrategia nacional que apunte a la competitividad y la exportación. El reto será construir puentes entre el productor y el mercado, entre el conocimiento local y la tecnología global, entre el esfuerzo individual y la cooperación colectiva. En esa dirección, AgriConnect aparece como una oportunidad para transformar la base del desarrollo rural, con una mirada que combina sostenibilidad, inclusión y crecimiento.

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