Economia

El rol del sector privado en el desarrollo económico: un aliado clave al que debemos cuidar siempre

Los orígenes del desequilibrio fiscal en Paraguay (VIII)

| Por César Addario Sojancic
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A través de un análisis técnico respaldado por datos, presentamos su contribución al crecimiento, la generación de empleo y la recaudación fiscal, junto con propuestas para optimizar su impacto en un contexto de estabilidad macroeconómica.

En lo que va del año las inversiones bajo el régimen de la Ley 60/90 alcanzaron un total de USD 179 millones, un incremento del 24% respecto al año anterior. Este crecimiento refleja la confianza del sector privado en el potencial económico del país y su capacidad para impulsar sectores estratégicos como la agroindustria y la tecnología.

La Ley 60/90, diseñada para fomentar la inversión mediante incentivos fiscales, ha demostrado ser un instrumento eficaz para canalizar recursos privados hacia áreas productivas.

La agroindustria, pilar de la economía paraguaya, continúa liderando las exportaciones de productos como soja, carne y cereales, mientras que el sector tecnológico está transformando el panorama económico con innovaciones en digitalización y servicios.

Estas inversiones no solo generaron miles de empleos directos e indirectos, sino que también fortalecieron la cadena de valor local, integrando a pequeñas y medianas empresas (pymes) en proyectos de mayor envergadura, sin imponer una carga adicional al Tesoro Nacional.

La estabilidad macroeconómica es un factor clave para mantener la confianza del sector privado, por lo tanto, mantener un déficit fiscal cero es una necesidad que envía una señal de disciplina fiscal que atrae a inversores internacionales, especialmente en un contexto global de incertidumbre económica.

La combinación de un déficit controlado con políticas públicas que promuevan transparencia y seguridad jurídica es esencial para posicionar al sector privado como un aliado estratégico del gobierno. Este enfoque permite alcanzar metas de desarrollo sin comprometer las finanzas públicas, consolidando al sector privado como un motor de crecimiento sostenible.

La confianza del sector privado no depende únicamente de incentivos fiscales o estabilidad económica. Es crucial garantizar un entorno propicio que incluya infraestructura adecuada, acceso a financiamiento y un marco regulatorio claro y predecible.

Hemos avanzado en la mejora de su infraestructura con proyectos como la ampliación de rutas y la modernización de puertos, que han facilitado el comercio y la logística. A pesar de esto persisten desafíos como la burocracia y la necesidad de agilizar procesos administrativos para que las empresas puedan operar con mayor eficiencia.

El impacto social del sector privado también es significativo. En el sector agroindustrial, las empresas han implementado programas de capacitación para trabajadores y han invertido en proyectos de sostenibilidad que benefician a pequeños productores, fortaleciendo las comunidades locales.

En el ámbito tecnológico, el crecimiento de startups y empresas de software ha creado oportunidades para jóvenes profesionales, fomentando la innovación y reduciendo la brecha digital.

Sin embargo, el desafío a futuro es consolidar un desarrollo inclusivo y sostenible. Las empresas están comprometidas a colaborar con las pymes, que representan el núcleo del tejido empresarial paraguayo, a través de alianzas estratégicas y programas de apoyo que fortalezcan su capacidad productiva.

Además, las inversiones del sector privado están orientadas a generar un impacto positivo de largo alcance, promoviendo iniciativas que reduzcan la desigualdad, impulsen la innovación y mejoren el bienestar de la población, pero para maximizar el aporte del sector privado, se deben priorizar acciones concretas como fortalecer la infraestructura logística para facilitar el comercio y la competitividad, simplificar trámites burocráticos para agilizar las operaciones empresariales y sobre todo promover fuertemente las alianzas público-privadas que optimicen recursos y generen beneficios compartidos.

El sector privado se ha consolidado como un aliado esencial en el camino hacia el desarrollo económico con su capacidad para impulsar el crecimiento, generar empleo y fortalecer la recaudación fiscal lo convierte en un pilar clave para el futuro de nuestro país a esto debemos darle un enfoque estratégico de mejoras en infraestructuras para que así podamos consolidar esta colaboración como el motor de un futuro próspero y equitativo, asegurando que los beneficios del crecimiento lleguen a todos los sectores de la sociedad.

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