La economía paraguaya cerró la primera mitad del año con un sólido desempeño, alcanzando un crecimiento acumulado del 5,9 % del producto interno bruto (PIB), de acuerdo con los datos de Cuentas Nacionales Trimestrales publicados por el Banco Central del Paraguay (BCP). El dinamismo observado en el segundo trimestre permitió consolidar la expansión, aunque con diferencias marcadas entre sectores productivos.
En términos interanuales, el PIB del segundo trimestre creció también 5,9 % respecto al mismo periodo del 2024, confirmando la recuperación y la fortaleza de varios rubros clave. El balance general estuvo impulsado principalmente por los servicios, las manufacturas, la construcción, la generación de energía eléctrica y la ganadería. No obstante, la agricultura registró un retroceso que atenuó en parte el buen desempeño general.
Uno de los motores más destacados fue el sector de electricidad y agua, que engloba la producción de las binacionales Itaipú y Yacyretá. Este segmento registró un crecimiento interanual de 14,3 % en el segundo trimestre, reflejo de una mayor generación de energía en comparación con el año anterior. Su aporte fue determinante para sostener el nivel de expansión general, considerando el peso que tiene dentro de la estructura económica del país y su impacto directo en las cuentas externas.
La construcción también mostró un desempeño favorable, con un crecimiento interanual de 4,5 % en el segundo trimestre y un acumulado de 8,6 % en el primer semestre. Este resultado se vincula al dinamismo de obras públicas y privadas, lo que confirma al sector como uno de los pilares de la reactivación económica y de la creación de empleo. Infraestructura vial, edificios corporativos y viviendas forman parte de la cartera de proyectos que alimentaron este crecimiento.
El sector servicios, por su parte, evidenció una expansión de 6,8 % interanual en el segundo trimestre y acumuló 6,4 % en la primera mitad del año. Comercio, transporte, comunicaciones y servicios financieros son los principales rubros que integran esta categoría, y en conjunto reflejan un repunte vinculado al consumo interno y a la mayor actividad empresarial. El dinamismo del mercado de crédito, sumado al crecimiento del comercio electrónico, incidió positivamente en este resultado.
La industria manufacturera también cerró en positivo, con un crecimiento interanual de 4,3 % en el segundo trimestre y un acumulado de 5,6 % en el semestre. Entre los subsectores que explican esta dinámica se encuentran la producción de alimentos y bebidas, la industria química y la metalurgia, todos con fuerte incidencia tanto en el mercado interno como en las exportaciones. La diversificación en la producción industrial otorga mayor resiliencia al sector frente a los vaivenes internacionales.
En paralelo, las actividades de ganadería, forestal, pesca y minería reportaron un incremento interanual de 4,8 % en el segundo trimestre, con un acumulado de 7,7 % en los seis primeros meses del año. El buen momento del rubro cárnico, acompañado por la creciente demanda externa, continúa siendo un respaldo fundamental para el crecimiento del país. Paraguay mantiene su posicionamiento como proveedor confiable de carne de calidad en los mercados internacionales.
El contraste lo marcó la agricultura, que cerró el trimestre con una caída de 3,1 % interanual y un retroceso acumulado de 3,2 % al primer semestre. El principal factor fue la menor producción de soja, el cultivo estrella de la economía paraguaya. Sin embargo, la mayor producción estimada de maíz, arroz, algodón, girasol, poroto y sésamo compensó parcialmente la baja, evitando que la caída fuera más pronunciada. Estos resultados reflejan la vulnerabilidad del sector agrícola ante fenómenos climáticos, pero también la capacidad de adaptación a través de la diversificación de cultivos.
El informe del BCP resalta que, pese a este tropiezo agrícola, el crecimiento general de 5,9 % refleja un escenario macroeconómico positivo y con bases diversificadas. Sectores como energía y servicios continúan liderando la expansión, mientras que construcción y manufacturas muestran señales de consolidación y aportan dinamismo al empleo formal.
El desafío hacia adelante será sostener este ritmo en un contexto regional marcado por la volatilidad económica y por el impacto de fenómenos climáticos que afectan la producción agrícola. Aun así, el dinamismo en áreas clave y la resiliencia demostrada por la economía paraguaya configuran un panorama alentador para el cierre del 2025, con expectativas de que el país mantenga un crecimiento sostenido y equilibrado.


