Hasta hace unos años, las orquídeas que adornan los hogares y eventos en Paraguay llegaban casi en su totalidad desde Brasil. Hoy, la historia es distinta: más del 70 % de esas flores ya se producen en el país y con calidad superior. Detrás de este cambio está el Programa Nacional de Flores del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), que desde 2015 trabaja junto con la Misión Técnica de Taiwán para impulsar la floricultura paraguaya.
“La clave estuvo en la calidad. Nuestras orquídeas tienen mejor durabilidad, colorido y precio frente a las importadas, que muchas veces eran descartes”, comentó María Angélica Centurión, coordinadora del programa en comunicación con La Tribuna. El resultado es contundente: de las 400.000 a 450.000 plantas que necesita anualmente el mercado local, la producción nacional ya cubre entre 200.000 y 220.000.
Pero las orquídeas no son las únicas protagonistas. En los invernaderos de Cordillera, Central y Caaguazú también se cultivan rosas, crisantemos, girasoles y lisianthus, además de flores de relleno como tango y aster, indispensables en arreglos florales. La apuesta ahora es expandirse a Encarnación, un mercado con alta demanda, pero casi sin productores locales, lo que representa una oportunidad clave para el sector.
La floricultura mueve más que cifras: unas 800 familias dependen directamente de esta actividad, según datos del censo realizado en Cordillera. Se trata de productores que no solo abastecen viveros y florerías, sino que también innovan en la venta directa, como las tradicionales canasteras que recorren las calles con ramos de rosas o girasoles, símbolo de un comercio cercano y culturalmente arraigado.
Las fechas festivas son momentos clave. El Día de la Madre, de la Primavera, de los Enamorados o del Amigo marcan la planificación anual de los floricultores. Solo para esta primavera se espera comercializar entre 70.000 y 80.000 plantas de orquídeas. “Hoy ya es costumbre regalar una maceta de orquídeas en cumpleaños, bodas o aniversarios. Logramos instalar esa cultura”, destaca Centurión.
No obstante, el mercado paraguayo todavía depende de la importación para ciertas especies. Las rosas llegan en su mayoría desde Ecuador, mientras que los claveles y otras flores provienen de Perú, Colombia, Argentina o Bolivia. El clima es el principal condicionante: especies como el clavel requieren frío para desarrollarse y producir en Paraguay resultaría demasiado costoso.
El negocio no solo crece en chacras e invernaderos. Nuevas florerías en Asunción incorporan cada vez más productos nacionales, y dos empresas privadas —Floricultura del Paraguay (Luque) e Inversiones Agrícolas de Taiwán en Paraguay (Capiatá)— ya forman parte del proyecto de orquídeas. El ingreso de semilleras internacionales también abrió oportunidades: hoy la firma Ocean Quality, con sede en Ciudad del Este, distribuye semillas de alta calidad genética para flores de corte.
En las ferias de agricultura familiar, las orquídeas se posicionaron en el quinto lugar de ventas, superando rubros tradicionales como hortalizas o granos básicos. Esa cifra muestra el impacto económico de un sector que, aunque poco visible, genera empleo, diversificación y orgullo local. Además, el valor agregado de las flores paraguayas no se mide solo en guaraníes, sino también en identidad y pertenencia: cada maceta vendida refuerza la noción de que el país es capaz de producir belleza con sello propio.
“El desafío ahora es cerrar la brecha: necesitamos duplicar la producción de orquídeas para cubrir la demanda interna y seguir capacitando a los productores en calidad y comercialización”, afirma Centurión. Para ello, el programa prevé capacitaciones continuas en manejo de invernaderos, control de plagas y técnicas de poscosecha, fundamentales para garantizar que las flores lleguen frescas al consumidor.
Otro punto clave es la diversificación de especies. Los técnicos señalan que Paraguay tiene condiciones para desarrollar una oferta más amplia, incluyendo plantas ornamentales y arbustivas que complementen al mercado floral. “Si logramos consolidar no solo orquídeas, sino también flores de corte y ornamentales, el sector podrá dar el salto hacia la exportación”, apuntan desde el MAG.
Con invernaderos que ya permiten producir todo el año y una demanda que crece con cada temporada, la floricultura paraguaya parece lista para seguir expandiéndose. De ser un país importador de flores, Paraguay pasó a consolidar un rubro que combina tradición, innovación y oportunidades de negocio, floreciendo como un sector estratégico que promete seguir dando frutos y colores al mercado interno.


