La Asociación Rural del Paraguay (ARP) presentó su propuesta técnica al Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), reafirmando su compromiso con el fortalecimiento de la sanidad animal y el mantenimiento de la vacunación contra la fiebre aftosa hasta que se cumplan todos los objetivos sanitarios previstos.
La cogestión público-privada como requisito para el cambio sanitario
La institución plantea un modelo de cogestión público-privada como requisito previo para avanzar hacia cualquier cambio en el estatus sanitario del país. El documento entregado por la ARP responde al “Plan Estratégico 2018-2028 del Programa de Erradicación de la Fiebre Aftosa”, y fue elaborado tras un análisis técnico interno y la consulta a sus asociados. El gremio considera que el modelo vigente de cooperación entre el sector público y privado fue clave para alcanzar la estabilidad sanitaria que hoy distingue a Paraguay a nivel internacional.
ARP plantea seguir la inmunización contra la aftosa hasta el 2028
Daniel Prieto, presidente de la ARP, explicó que la propuesta oficial del Senacsa preveía como última fecha de vacunación el año 2026, pero el gremio plantea seguir inmunizando hasta el 2028 y, recién entonces, evaluar si las condiciones están dadas para un eventual levantamiento. “Seguir vacunando es nuestra misión por un buen tiempo. No significa dejar de hacerlo, sino evaluar si los objetivos se cumplieron dentro del modelo de cogestión”, subrayó. Prieto señaló que los estudios económicos realizados no demuestran beneficios reales en el mercado internacional por dejar de vacunar. “La apertura de mercados exigentes como Estados Unidos o Canadá se dio bajo el régimen con vacunación. No hay diferencias de precios ni nuevos destinos que compensen el riesgo”, afirmó. Añadió que la única ventaja teórica sería la venta de carne con hueso, pero su impacto sería menor al 3% en mercados como el estadounidense.
La sanidad animal como capital mayor de la ganadería
El presidente del gremio remarcó que el mayor capital que tiene la ganadería paraguaya es su estatus sanitario, alcanzado gracias a décadas de cooperación entre el sector privado y las autoridades sanitarias. “Hasta hoy, si hemos logrado este nivel fue por el trabajo conjunto y el diálogo. Que el éxito no nos separe, debemos seguir fortaleciendo la sanidad animal que sostiene la economía del país”, expresó.
Expansión del modelo de cogestión a otras enfermedades
La propuesta de la ARP plantea que la cogestión abarque no solo la vacunación, sino también la trazabilidad y la erradicación de enfermedades como la brucelosis y la tuberculosis bovina. En ese marco, la fundación Alianza Público-Privada —que actualmente coordina la vacunación— podría expandir su alcance a otros componentes del sistema sanitario. “El modelo de cogestión debe ser efectivo, transparente y operativo. Es la única manera de garantizar estrategias eficaces y evitar riesgos innecesarios para un sector del que dependen más de un millón de personas”, subraya el documento entregado a Senacsa.
Diálogo, metas y el contexto regional
Respecto al horizonte temporal, Prieto insistió en que la ARP no fijará fechas, sino metas. “Queremos ir cumpliendo los objetivos bajo este modelo. Los tiempos dependerán de los avances concretos y del contexto regional, observando también lo que hacen países vecinos como Brasil, Argentina, Uruguay y Bolivia”, explicó. Finalmente, la ARP reiteró su disposición al diálogo con el Senacsa y su compromiso con una transición ordenada y consensuada. “Estamos convencidos de que el único camino es el trabajo conjunto. La alianza público-privada nos trajo hasta aquí y debe seguir siendo la base para el futuro de la ganadería paraguaya”, concluyó Prieto.


