Las conversaciones incautadas del sistema encriptado Sky ECC exponen la magnitud del poder que, en 2020, durante el gobierno de Mario Abdo Benítez, alcanzó Alexandre Rodriguez Gomes, hijo del exdiputado Eulalio “Lalo” Gomes.
En los mensajes, el joven operaba como articulador entre grupos mafiosos y funcionarios públicos, refiriéndose a autoridades con los alias “Presi”, “Nº 1” y “Ministro”, en el marco de negociaciones que, según la Fiscalía, apuntaban a garantizar protección política al narcotráfico.
La acusación sostiene que Alexandre era el nexo entre clanes criminales del Paraguay y Brasil, incluyendo el Primer Comando Capital (PCC), y figuras con peso en el ámbito político y judicial. Los registros indican que, mientras se hablaba de “unir fuerzas”, también se planeaban estrategias para frenar investigaciones, ordenar represalias contra fiscales y garantizar “zonas liberadas” al tráfico de drogas en el norte del país.
En uno de los mensajes citados por los fiscales, Alexandre afirma que el “Presi ya mandó llamar a los fiscales” y que “ya tienen orden de no molestar”, aludiendo a gestiones de alto nivel para neutralizar a investigadores. En otras conversaciones, el procesado incluso menciona la posibilidad de “empezar a matar jueces y fiscales”, dejando al descubierto un clima de amenaza y connivencia entre crimen y poder.
El documento fiscal también detalla que, entre las tratativas, el clan ofrecía colaborar en la lucha contra el EPP a cambio de beneficios judiciales y libertades para miembros de su organización, entre ellos los conocidos criminales “Pepe” y “Cachorrão”. Estas maniobras, que combinaban política, narcotráfico y grupos armados, configuraban un esquema de poder paralelo con capacidad de influir en decisiones del Estado.
La Fiscalía describe a Alexandre Rodriguez Gomes como el líder de un grupo que financiaba operaciones de tráfico, coordinaba cargamentos desde Bolivia y mantenía comunicación permanente con operadores en Paraguay y Brasil.










