Paraguay, camino a las ligas mayores,  codo a codo con economías avanzadas

“Ingresar a ese grupo es una señal al mundo de que Paraguay apuesta por la institucionalidad y la gestión moderna”.

| Por La Tribuna

El mensaje fue dado durante la apertura del Foro Latinoamericano y del Caribe de la Competencia, un evento que por primera vez tuvo lugar en Asunción y que reunió a referentes de la OCDE, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de la CAF. Peña aprovechó el escenario internacional para afirmar que “la defensa de la competencia es un valor público esencial y un pilar central del modelo de libre mercado paraguayo”.

Según el mandatario, el país está listo para dar un salto cualitativo en su modelo de desarrollo. “El derecho a competir en igualdad de condiciones y el de los consumidores a elegir con libertad son pilares de una economía sana y justa”, expresó, al tiempo de agradecer el apoyo de los organismos multilaterales que vienen acompañando el fortalecimiento institucional del Paraguay.

Aunque el anuncio generó impacto, no se trata de un punto de partida, sino de una continuidad. Paraguay ya forma parte del Centro de Desarrollo de la OCDE desde el 2015 y ha participado en diversos estudios sobre protección social, salud y competitividad. La creación de la Comisión Nacional de la Competencia (Conacom) hace diez años fue uno de los hitos que alinearon al país con las recomendaciones del organismo internacional.

El economista José Molinas, exsecretario de Planificación de Hacienda, celebró la noticia y la calificó como “excelente”. Según explicó, “la OCDE es un club de buenas prácticas donde los países miembros comparten conocimientos y experiencias, estableciendo estándares en materia fiscal, de transparencia, de salud, de agricultura o de transporte”.

Para Molinas, el verdadero valor de la OCDE está en su red de intercambio legislativo e institucional. “La membresía plena es entrar en las ligas mayores. Es una señal de compromiso y seriedad institucional”, sostuvo.

El proceso de adhesión no será inmediato. Implicará una revisión profunda de las políticas públicas y la adopción de estándares internacionales en múltiples áreas. No obstante, el Gobierno ve este desafío como una oportunidad para modernizar el Estado y atraer inversiones.

“Los países que iniciaron este proceso antes que Paraguay —como Colombia, Costa Rica o Brasil— lo utilizaron como una hoja de ruta para acelerar reformas estructurales”, señaló Molinas, quien consideró que el “programa país” que podría surgir del acuerdo preliminar permitirá al Paraguay fortalecer sus instituciones y mejorar su capacidad de gestión pública.

El proceso de incorporación suele extenderse por varios años y requiere evaluaciones técnicas, reformas regulatorias y una firme voluntad política. Sin embargo, los beneficios son sustanciales: mayor confianza internacional, acceso a información comparativa y alineamiento con las mejores prácticas globales en gobernanza y transparencia.

La adhesión a la OCDE no solo representa una aspiración diplomática, sino también un mensaje de madurez económica. En una región marcada por la inestabilidad, Paraguay busca posicionarse como un país confiable, con reglas claras y estabilidad macroeconómica.

“La OCDE no mide el tamaño de la economía, sino la calidad de sus políticas”, recordó Molinas. “Ingresar a ese grupo es una señal al mundo de que Paraguay apuesta por la institucionalidad y la gestión moderna”.

El camino será exigente, pero el objetivo es ambicioso: pasar de ser una economía emergente a convertirse en un referente regional de gobernanza y competitividad.

Si el proceso culmina con éxito, Paraguay podría unirse a un selecto grupo de menos de 50 países que hoy conforman la OCDE, consolidando su presencia internacional y reforzando su credibilidad ante los inversores.

Como expresó el propio presidente Peña, “la competencia y la transparencia no son solo políticas públicas, son compromisos con el futuro”.

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