EFE/La Tribuna. Gaza concentra hoy la atención del mundo mientras la guerra se acerca a un punto de no retorno. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó al máximo la presión sobre el grupo islamista Hamás, advirtiendo que, si no cede el control total del enclave palestino, enfrentará su “aniquilación total”, según reveló la cadena CNN.
El mensaje fue breve, casi lacónico, pero contundente: ante la pregunta de qué ocurriría si Hamás se mantiene en el poder, Trump respondió por mensaje de texto con dos palabras que resonaron como una amenaza de guerra total. El mandatario norteamericano impulsa un plan de paz de 20 puntos que busca poner fin a más de dos años de enfrentamientos entre Israel y Hamás, con el respaldo de su administración y de varios aliados occidentales.
El plan prevé un alto el fuego inmediato, la liberación de los 48 rehenes que aún permanecen en poder del grupo islamista —de los cuales 20 seguirían con vida—, y la formación de un gobierno de transición para Gaza, supervisado por el propio Trump y el ex primer ministro británico Tony Blair. Además, contempla la desmilitarización de la Franja y la posibilidad futura de negociar un Estado palestino, una opción que el actual gobierno israelí rechaza abiertamente.
Desde París, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu ratificó su apoyo absoluto a la iniciativa estadounidense y lanzó una advertencia: Hamás deberá aceptar el acuerdo “en su totalidad o atenerse a las consecuencias”. En una entrevista con Euronews, el mandatario israelí subrayó que no se trata de un documento negociable ni de una aceptación parcial. “Esperemos que podamos terminarlo por las buenas y no por las malas”, sostuvo, aludiendo a la posibilidad de una ofensiva final sobre Gaza.
Netanyahu también dirigió duras críticas a los gobiernos europeos que en los últimos meses han reconocido al Estado palestino, calificando esos gestos como “una recompensa definitiva a Hamás tras la mayor masacre contra judíos desde el Holocausto”, en alusión a los ataques del 7 de octubre de 2023, en los que murieron más de 1.200 personas en territorio israelí.
El primer ministro afirmó que Europa “ha cedido ante el terrorismo y la propaganda”, refiriéndose a la cobertura de los medios internacionales sobre la crisis humanitaria en la Franja. “Espero que Europa cambie de rumbo —agregó—, porque estamos librando la batalla del mundo libre para impedir que los bárbaros asalten Europa”.
Mientras tanto, desde Jerusalén, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) pidió un alto el fuego inmediato, describiendo una situación devastadora. “Durante dos años, la población civil ha sufrido muerte, desplazamiento forzado y la negación de su dignidad. Hemos visto cómo la humanidad se desgarra en Gaza”, afirmó Sarah Avrillaud, jefa de la subdelegación del CICR en el enclave.
Según datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), solo un tercio de los hospitales permanece operativo, mientras escasean el agua potable y los alimentos. Avrillaud relató escenas de madres que no saben cómo alimentar a sus hijos y familias enteras emergiendo de edificios destruidos.
El CICR insiste en que las leyes internacionales deben respetarse, y recuerda que los ataques contra civiles y centros médicos violan las convenciones de Ginebra. “La humanidad se desangra y las partes deben cesar el fuego ahora”, recalcó la funcionaria, antes de las negociaciones indirectas entre Hamás e Israel que comenzarán este lunes en El Cairo, con mediación estadounidense.
Hamás, por su parte, anunció que acepta liberar a todos los rehenes bajo los términos expresados por Trump, pero pidió discutir algunos puntos a través de mediadores regionales. Netanyahu interpretó ese gesto como un signo de debilidad: “La razón por la que Hamás acepta el plan es porque ha comprendido que su final está cerca”.
Así, mientras Trump eleva su discurso y Netanyahu refuerza su línea dura, la comunidad internacional intenta evitar una nueva escalada en una guerra que ha dejado más de 66.000 palestinos muertos y un futuro incierto para Gaza.
Entre las amenazas de aniquilación, los llamados al diálogo y los ruegos humanitarios, Gaza sigue siendo el epicentro de un conflicto que desangra a Medio Oriente y pone a prueba los límites de la diplomacia mundial.


