Trump y Netanyahu encrucijados por paz en Gaza y Cisjordania

Washington vivió este lunes una jornada de alta tensión política y diplomática. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, llegó a la Casa Blanc…

| Por La Tribuna-
US President Trump welcomes Israeli Prime Minister Netanyahu to the White House WASHINGTON (United States), 29/09/2025.- US President Donald Trump (L) greets Prime Minister of Israel Benjamin Netanyahu (R) as he arrives at the West Wing of the White House in Washington, DC, USA, 29 September 2025. President Trump and Prime Minister Netanyahu are due to meet in the Oval Office to discuss the peace process in Gaza and then participate in a joint press conference. EFE/EPA/WILL OLIVER / POOL

Washington vivió este lunes una jornada de alta tensión política y diplomática. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, llegó a la Casa Blanca para reunirse con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un encuentro que podría marcar un punto de inflexión en el prolongado conflicto en Gaza.

EFE/LaTribuna. La cita se produce en un escenario en que convergen dos ejes centrales: un posible alto el fuego definitivo en la Franja y la polémica anexión de Cisjordania.

Trump recibió a Netanyahu en la puerta del Ala Oeste, con un apretón de manos y su habitual gesto de pulgar en alto. Consultado por periodistas sobre las perspectivas de paz respondió: “Confíen. Tengo mucha confianza”. Sus palabras reflejan la expectativa de que su plan de paz ha generado, aunque todavía ni Israel ni Hamás han rubricado el documento. Según medios estadounidenses e israelíes, la propuesta contempla la liberación de todos los rehenes en 48 horas tras la firma del acuerdo, a cambio de la excarcelación de cientos de prisioneros palestinos que cumplen condenas perpetuas.

El plan incluye también una amnistía para los miembros de Hamás que renuncien a la violencia y acepten abandonar Gaza. Las estructuras militares de la organización serían desmanteladas y las Fuerzas de Defensa de Israel se retirarían gradualmente. En su lugar, se instalaría un gobierno de transición interino, con eventual participación de la Autoridad Palestina tras un proceso de reformas. Se trata de un giro respecto a posturas anteriores de Trump, que en el pasado había sugerido la reubicación de la población gazatí y la conversión del enclave en una “riviera” bajo control extranjero.

Sin embargo, la propuesta enfrenta fuertes resistencias. Netanyahu debe lidiar con la presión de sus socios de ultraderecha, encabezados por los ministros Bezalel Smotrich e Itamar Ben Gvir, quienes advierten que aceptar el plan equivaldría a poner fin a la coalición de gobierno. Estos sectores exigen la anexión oficial de Cisjordania, rechazan la participación de la Autoridad Palestina en cualquier esquema de gobernanza y demandan la eliminación total de Hamás. El Consejo Yesha, que agrupa a representantes de los asentamientos en Cisjordania, incluso envió una delegación de urgencia a Washington para insistir en la anexión.

Trump, por su parte, también enfrenta presiones en su propio terreno. La comunidad internacional, incluidos aliados históricos de Israel como Reino Unido y Francia, ha intensificado el reconocimiento del Estado palestino y critica duramente la ofensiva israelí, que ha dejado más de 66.000 muertos en Gaza. Naciones Unidas ha llegado a calificar la situación como un genocidio. Además, líderes árabes como Emiratos Árabes Unidos han advertido que una anexión de Cisjordania pondría en riesgo acuerdos clave como los de Abraham, considerados por Trump como uno de los grandes logros diplomáticos de su primer mandato.

El dilema es evidente: Netanyahu debe optar entre aceptar el plan de Trump —con el riesgo de perder el apoyo de sus socios ultras— o rechazarlo, dejando en evidencia al presidente estadounidense, que ha alimentado públicamente la expectativa de un “gran acuerdo”. En su red social Truth, Trump escribió con mayúsculas: “TENEMOS UNA OPORTUNIDAD REAL DE ALGO GRANDE EN ORIENTE PRÓXIMO. TODOS A BORDO. ¡¡¡LO LOGRAREMOS!!!”.

La Casa Blanca, consciente del delicado equilibrio, ha insistido en que ambas partes “deben ceder un poco” para lograr un acuerdo. La portavoz Karoline Leavitt subrayó que el objetivo es un pacto razonable que garantice tanto la seguridad israelí como un horizonte político para los palestinos. En esa línea, Washington propone que la administración provisional de Gaza esté encabezada por figuras internacionales, entre ellas el ex primer ministro británico Tony Blair.

El trasfondo es que, pese a los anuncios, Israel arrastra una larga historia de incumplimientos de acuerdos y resoluciones internacionales. Aceptar un alto el fuego no necesariamente garantiza su cumplimiento, como se vio tras la tregua de enero, rota en marzo. Además, la expansión de asentamientos en Cisjordania avanza de hecho, incluso sin una declaración oficial de anexión.

Netanyahu llega a esta reunión debilitado por el aislamiento internacional y por la creciente presión de sus aliados internos. Trump, a su vez, busca mostrar capacidad de liderazgo global y reeditar un éxito diplomático en Oriente Medio de cara a su propio horizonte político. Entre ambos, el futuro de Gaza y de la región se encuentra en una encrucijada: o se avanza hacia una salida negociada, aunque frágil, o se prolonga un conflicto que ya ha cobrado decenas de miles de vidas y amenaza con redefinir el mapa político de Oriente Próximo.

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