El comandante de la Policía Nacional,comisario Carlos Benítez, acompañado por el viceministro de Asuntos Políticos del Ministerio del Interior, Óscar Camposano, y otras autoridades policiales, explicó el operativo desplegado durante la manifestación de la denominada Generación Z en Asunción. Benítez sostuvo que la presencia de 3.000 efectivos respondió a experiencias previas y a la necesidad de resguardar edificios públicos, entidades financieras, comercios y centros gastronómicos del microcentro capitalino, donde también circulaban turistas.
El jefe policial señaló que la decisión se tomó considerando la vulnerabilidad de la zona, marcada por vidrieras expuestas, supermercados y estaciones de servicio. Resaltó que durante la movilización muchos locales trabajaban a plena capacidad, por lo que la fuerza pública buscó garantizar la seguridad de quienes participaban de la protesta y de quienes transitaban por la zona.
Explicación sobre los controles y los elementos incautados
Benítez indicó que desde el inicio se detectaron intentos de incidentar la protesta, ya que manifestantes se negaban a los controles policiales y buscaban ingresar con mochilas, abrigos u objetos sin revisión. Gracias a los filtros instalados, la Policía incautó armas blancas, cuchillos, mancuernas, balines de cristal y otros elementos que podían ser usados contra los uniformados.
El comandante cuestionó la resistencia a las verificaciones, comparando la situación con los exhaustivos controles en los conciertos, y recalcó que el objetivo fue preservar la seguridad general. Asimismo, denunció que ciertos sectores alentaban a desconocer las medidas, lo que derivó en choques con los agentes en las inmediaciones del Congreso y la Comandancia.
Preguntas sobre el accionar policial
Durante la conferencia, periodistas consultaron al comandante sobre los métodos empleados por la Policía, señalando que en los videos no se observaba la magnitud de violencia atribuida a los manifestantes. Se cuestionó la falta de neumáticos quemados y el hecho de que la represión pareciera más intensa que los disturbios. Incluso se sugirió que los agentes “prácticamente salieron a cazar manifestantes”.
Benítez respondió que los 3.000 policías desplegados evitaron hechos mayores y que la cantidad de efectivos desalentó acciones más violentas. Afirmó que quienes llegaron con honditas, balines y cuchillos no acudieron a una fiesta, sino con intenciones de generar desorden. Negó que se haya querido “aleccionar” a los manifestantes y explicó que la reacción policial solo ocurrió en horas de la noche, cuando grupos dispersos empezaron a hostigar a comensales y transeúntes en el microcentro.

Incidentes y detenidos durante la movilización
Uno de los hechos más mencionados fue el intento de una mujer de forzar el vallado policial para avanzar hacia el Congreso y el Palacio de Gobierno. Según Benítez, ella agredió a personal femenino de la Policía antes de que los agentes la redujeran y la pusieran a disposición del Ministerio Público. El comandante aseguró que editaron los videos difundidos en redes sociales y que las grabaciones completas muestran la agresión de los manifestantes.
Posteriormente, pequeños grupos se dispersaron por el microcentro en un intento de distraer a la fuerza pública, pero la distribución de los 3.000 efectivos permitió neutralizar acciones contra edificios o locales comerciales. La Policía sostuvo que su actuación fue “proporcional” y que los incidentes surgieron únicamente cuando aparecieron hechos violentos.
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Efectos colaterales y atención a víctimas
El comandante también se refirió al accidente que involucró a una motocicleta del Grupo Lince, cuyo conductor recibió una pedrada en la cabeza. El golpe lo hizo perder el control y la moto terminó impactando contra dos personas, una madre y su hija, identificada como Cintia, quien sufrió fracturas en el pie. Benítez expresó su apoyo y pidió disculpas a las víctimas, asegurando que se trató de un efecto colateral de la violencia.
Durante la jornada, la Policía detuvo a 31 personas, de las cuales cuatro ya tenían órdenes de captura. Veintisiete fueron aprehendidas por causar disturbios y agredir a los agentes. Según la institución, dos eran mujeres, aunque una de ellas recuperó la libertad la misma noche. Las demás quedaron bajo disposición del Ministerio Público.
Críticas y defensa de la estrategia policial
Ante la consulta sobre si el accionar representó represión, Benítez insistió en que se trató de prevención y no de castigo. Sostuvo que no hubo manifestantes con heridas graves ni con rostros ensangrentados, como en épocas anteriores. Remarcó que la respuesta fue firme pero paciente, con un despliegue preventivo que neutralizó los planes de atacar edificios identificados previamente en redes sociales.
También explicó que los manifestantes no cumplieron con la normativa que exige notificar con antelación el itinerario de la marcha, lo que obligó a la Policía a actuar de oficio. Según Benítez, esa desobediencia impidió informar a la ciudadanía sobre las calles afectadas y aumentó los riesgos para la seguridad pública.
Balance y participación de instituciones
El operativo, que tuvo su epicentro en Asunción, también registró manifestaciones menores en Misiones, San Pedro y Alto Paraná, con alrededor de 450 personas movilizadas en todo el país. El comandante destacó que gracias a la estrategia se evitó que los disturbios se transformaran en hechos más graves que pusieran en riesgo el orden público.
Benítez agradeció la presencia del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura y del Ministerio de la Niñez y Adolescencia, representado por Lourdes Fernández, quienes acompañaron el operativo. Finalmente, reiteró que la primera orden para la Policía fue garantizar la seguridad de todos y no iniciar incidentes, defendiendo que la respuesta se dio únicamente ante hechos de violencia manifiesta.
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