Delegados se van, Netanyahu promete “terminar el trabajo”

El discurso del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en la Asamblea General de las Naciones Unidas estuvo marcado por una fuerte carga políti…

| Por La Tribuna-
Debate General de la 80ª sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas FOTODELDÍA - NUEVA YORK (Estados Unidos), 26/09/2025.- El primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu habla durante el Debate General de la 80ª sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas este viernes en Nueva York. EFE/SARAH YENESEL

El discurso del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en la Asamblea General de las Naciones Unidas estuvo marcado por una fuerte carga política, reacciones de rechazo visibles en el recinto y mensajes dirigidos tanto a la comunidad internacional como a la población de Gaza. La escena inicial fue elocuente: delegados de varios países abandonaron la sala en el momento en que el mandatario se preparaba para intervenir. Otros se quedaron, aunque incluso aliados estratégicos como Estados Unidos enviaron representantes de menor rango.

Netanyahu, consciente del clima adverso, comenzó recordando los ataques del 7 de octubre del 2023, que dejaron una huella profunda en la política israelí. Para reforzar su exposición, utilizó mapas y carteles con los que intentó mostrar las amenazas regionales y justificar la ofensiva militar en curso. En su solapa portaba un pin con un código QR que enlazaba a imágenes de esos atentados, recurso simbólico con el que buscó conectar la memoria del ataque con la legitimidad de sus acciones actuales.

El primer ministro reiteró con firmeza que Israel no reconocerá un Estado palestino. Calificó esa posibilidad de “suicidio nacional” y acusó a la Autoridad Palestina de ser “corrupta hasta la médula”. Sus palabras coincidieron con el reciente reconocimiento de Palestina como Estado por parte de países como Reino Unido, Canadá y Australia, decisión que Netanyahu denunció como una concesión a “la presión de los islamistas radicales”. En su visión, aceptar esa vía equivaldría a “recompensar a los fanáticos que apoyaron” los ataques del 7 de octubre.

El líder israelí también negó categóricamente que su país esté cometiendo un genocidio en Gaza, como señalaron comisiones de expertos de la ONU. Aseguró que Israel ha tomado “más medidas que cualquier otro ejército en la historia” para reducir víctimas civiles, mencionando el uso de folletos, llamadas telefónicas y mensajes de texto para alertar a la población antes de los bombardeos. Según cifras del Ministerio de Salud de Gaza, más de 65.000 palestinos han muerto desde el inicio del conflicto, la mayoría civiles. Netanyahu rebatió esa acusación diciendo que “para Israel cada baja civil es una tragedia, para Hamás es una estrategia”.

En un tono desafiante, proclamó que su país ha “eliminado la máquina del terror de Hamás, mutilado a Hezbolá y destruido buena parte del arsenal iraní”. También agradeció el respaldo “audaz” del expresidente estadounidense Donald Trump frente a Irán, al que definió como “una amenaza mortal para Israel y el mundo civilizado”. Pese a esa enumeración de logros, reconoció que los combatientes de Hamás aún resisten en la ciudad de Gaza, razón por la cual aseguró que Israel debe “terminar la tarea lo más rápido posible”.

Parte de su mensaje estuvo dirigido directamente a los rehenes israelíes aún en manos de Hamás. Netanyahu confirmó que ordenó instalar altavoces en la frontera y utilizar los teléfonos móviles en Gaza para transmitir en vivo su discurso. “Héroes, el pueblo de Israel está con ustedes. No descansaremos hasta traerlos de vuelta”, expresó. Luego lanzó un ultimátum: “Depongan las armas y liberen a los rehenes ahora. Si lo hacen vivirán, si no, Israel los encontrará”.

Sin embargo, esa estrategia de comunicación fue cuestionada por la asociación Bring Them Home Now, conformada por familiares de los secuestrados. El grupo denunció que las promesas del primer ministro son “palabras vacías” y advirtió que prolongar la guerra solo incrementa el riesgo para los cautivos. Según sus estimaciones, de los 251 rehenes capturados en octubre del 2023, 48 permanecen en Gaza, y apenas una veintena seguiría con vida. “Cada día de guerra pone en mayor peligro su existencia y la posibilidad de recuperar los cuerpos de quienes ya fueron asesinados”, señaló la organización.

Durante la sesión en Nueva York también hubo protestas fuera del recinto. Manifestantes propalestinos marcharon desde Times Square hasta la sede de la ONU para exigir el fin de la ofensiva israelí, al tiempo que una flotilla con ayuda humanitaria continuaba su viaje hacia Gaza escoltada por un buque español, en previsión de ataques como los que han ocurrido en anteriores misiones.

El mensaje final de Netanyahu no dejó margen a la conciliación. Insistió en que no permitirá la creación de un Estado palestino cercano a Jerusalén y comparó esa idea con “darle un Estado a Al Qaeda a una milla de Nueva York después del 11 de septiembre”. Concluyó acusando a los países que reconocieron a Palestina de enviar “un mensaje claro: asesinar judíos se recompensa”.

El paso de Netanyahu por la Asamblea General reflejó la profunda polarización internacional sobre la guerra en Gaza. Mientras algunos aplaudieron su firmeza, la mayoría optó por mostrar distancia, sea abandonando el recinto o expresando reservas diplomáticas. La ofensiva israelí continúa, y con ella, las tensiones globales en torno a un conflicto que sigue sin vislumbrar una salida cercana.

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