El presidente ruso, Vladimir Putin, llegó a China para participar en la 25ª cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), en un momento en que Moscú busca reforzar su red de aliados ante el aislamiento que enfrenta en Occidente por la guerra en Ucrania. El encuentro, celebrado en la ciudad portuaria de Tianjin, reunió a más de veinte jefes de Estado y de Gobierno, consolidando a la OCS como un espacio de influencia alternativa a las alianzas occidentales.
El rol de Rusia, China e India en el nuevo bloque euroasiático
Putin fue recibido por el presidente chino, Xi Jinping, con quien mantuvo una reunión al margen de la cumbre. Según el Kremlin, ambos mandatarios discutieron en detalle los recientes contactos entre Rusia y Estados Unidos, incluyendo las conversaciones que el líder ruso sostuvo con Donald Trump en Alaska a inicios de mes.
Aunque no se revelaron los temas específicos abordados en ese intercambio, la confirmación de este canal de diálogo en medio de crecientes tensiones geopolíticas refuerza la relevancia estratégica del encuentro sino-ruso.
Durante la cumbre, también participaron el primer ministro indio, Narendra Modi y dirigentes de países como Irán, Pakistán y Bielorrusia. La OCS, integrada por diez miembros plenos y una quincena de observadores, representa cerca del 40% de la población mundial y un peso significativo en el comercio global.
A diferencia de la OTAN, carece de cláusulas de defensa mutua, pero funciona como foro de coordinación política, económica y de seguridad.
Uno de los temas centrales fue el respaldo de China e India a las exportaciones energéticas rusas, que en 2024 sumaron 115.000 millones de dólares pese a las sanciones occidentales. Estos ingresos han permitido al Kremlin mantener su maquinaria de guerra, mientras recibe además suministros militares de países como Irán y Corea del Norte. Nueva Delhi, bajo presión de Washington, ha defendido sus compras de petróleo ruso como una decisión soberana.
El viaje de Putin incluyó también reuniones previstas con líderes de Irán y Turquía, además de su participación en un desfile militar en Beijing por el 80º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico, al que asistirá también el líder norcoreano Kim Jong-un, otro aliado clave en materia militar.
¿Esto tiene un impacto en Paraguay y América Latina?
Aunque pueda parecer un asunto lejano, los movimientos de Rusia, China y Estados Unidos dentro de la OCS tienen repercusiones que alcanzan a América Latina y a Paraguay en particular.
En cuanto al impacto económico, la consolidación de un bloque euroasiático que sostiene el comercio de petróleo y gas ruso reduce la eficacia de las sanciones occidentales y afecta directamente los precios internacionales de la energía.
Para Paraguay, país dependiente de las importaciones de combustibles, esta dinámica puede traducirse en mayor volatilidad en los costos de producción y transporte.
América Latina se encuentra en una posición intermedia entre Occidente y los nuevos polos de poder. La OCS, con su narrativa de ser un contrapeso a la OTAN, se proyecta como un espacio donde países de la región podrían buscar vínculos estratégicos en el futuro. Paraguay, miembro del Mercosur y con una diplomacia enfocada en atraer inversiones, debe observar con atención cómo se reconfiguran estas alianzas.
Seguridad internacional y riesgos de escalada bélica
El fortalecimiento de lazos militares entre Rusia, China, Corea del Norte e Irán aumenta el riesgo de que los conflictos actuales escalen.
Para América Latina, que históricamente ha apostado por la neutralidad y el multilateralismo, esta situación implica una presión para definir posiciones más claras en organismos internacionales como la ONU.
El viaje de Putin a China y la dinámica en torno a la OCS no solo refuerzan la alianza estratégica entre Moscú y Beijing, sino que también reconfiguran el tablero global.
Para Paraguay y América Latina, el desafío será encontrar un equilibrio entre las oportunidades de diversificación económica y la necesidad de mantener lazos sólidos con Occidente en un contexto de creciente rivalidad internacional.
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