La política comercial de Estados Unidos enfrenta un punto de inflexión tras el fallo del Tribunal de Apelaciones que limitó la capacidad del presidente Donald Trump para imponer aranceles de forma unilateral. La resolución, aprobada por siete votos contra cuatro, cuestiona el uso de la Ley de Poderes Económicos en Emergencia Internacional (IEEPA) como herramienta para justificar gravámenes masivos a países con los que Washington mantiene déficit comercial.
Recaudación de USD 159.000 millones en riesgo
El fallo, que mantiene vigentes los impuestos hasta el 14 de octubre para permitir una eventual apelación ante la Corte Suprema, representa un duro golpe para la estrategia económica de Trump.
Durante su administración, el mandatario había defendido que los aranceles serían la llave para reducir el déficit fiscal, financiar programas sociales e incluso sentar las bases de un fondo soberano al estilo de países petroleros.
De acuerdo con datos del Departamento del Tesoro, solo en lo que va del año se habían recaudado 159.000 millones de dólares en concepto de aranceles, más del doble que el año anterior. Estas cifras habían sido utilizadas por la Casa Blanca para sostener que los gravámenes podían ayudar a enfrentar la deuda nacional de 37,3 billones de dólares.
Aranceles recíprocos vs. otras medidas comerciales
El alcance de la sentencia se centra en los llamados “aranceles recíprocos”, que alcanzaban tasas de hasta el 50% contra países como México, China, India o Canadá, bajo el argumento de que no colaboraban lo suficiente en cuestiones como el combate al fentanilo o por mantener vínculos comerciales con Rusia. Sin embargo, el dictamen no afecta otros gravámenes aplicados con base en diferentes leyes, como los impuestos al acero, el aluminio o los automóviles, ni los aranceles de la primera presidencia de Trump contra China, que fueron mantenidos por Joe Biden.
El revés judicial también deja en entredicho acuerdos alcanzados con socios estratégicos como la Unión Europea y Japón, que habían aceptado condiciones bajo la amenaza de sanciones aún más severas. Para analistas, la pérdida de esta herramienta reduce la capacidad de presión de Washington y podría abrir la puerta a renegociaciones.
Desde Bruselas, la Comisión Europea ha optado por la cautela, evitando comentarios directos mientras avanza en la implementación del acuerdo comercial firmado recientemente con Estados Unidos. No obstante, la incertidumbre genera preocupación en los mercados, ante la posibilidad de que el fallo deteriore la previsibilidad en las relaciones transatlánticas.
¿Qué significa esto para Paraguay y América Latina?
Aunque Paraguay y gran parte de América Latina no fueron los principales blancos de los aranceles recíprocos, la medida tiene un impacto indirecto en la región.
Al limitarse la capacidad de Estados Unidos de usar la amenaza de gravámenes como herramienta de negociación, se abre un espacio para que los países latinoamericanos busquen acuerdos más equilibrados con la potencia norteamericana, reduciendo la presión para aceptar condiciones desiguales.
En el caso paraguayo, donde el acceso a mercados es vital para la carne y los granos, el fallo podría reforzar la importancia de mantener relaciones diversificadas con otros bloques como la Unión Europea, el Mercosur o Asia. Menos margen de maniobra para Trump significa menos riesgo de que Paraguay se vea arrastrado a concesiones bajo amenazas arancelarias.
¿Qué representa para la economía mundial?
A nivel global, la decisión judicial marca un límite a la tendencia de usar los aranceles como arma de presión política. Si la Corte Suprema confirma el fallo, los Estados Unidos deberán recurrir a mecanismos más lentos y regulados por el Congreso, lo que reduce la volatilidad e introduce mayor previsibilidad en el comercio internacional.
Para los mercados, esto supone una señal de estabilidad, aunque a corto plazo la incertidumbre sigue presente por el volumen de recursos que el Tesoro esperaba recaudar con estas medidas.
El futuro de acuerdos con Asia, Europa y América Latina dependerá en gran medida de cómo Washington redefine su estrategia y de la respuesta de los gobiernos que ahora se sienten menos amenazados.
En síntesis, este fallo no solo representa un golpe a la política comercial de Trump, sino también un punto de inflexión en la arquitectura del comercio internacional, con repercusiones que llegan hasta Paraguay y toda América Latina.
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