Paraguay establecerá una base antiterrorista con apoyo del FBI para combatir a Hezbolá y el crimen organizado en la Triple Frontera. El criminólogo José Amarilla analiza el impacto de este acuerdo en la seguridad del país.
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La Triple Frontera y la presencia de Hezbolá
La Triple Frontera, donde convergen Argentina, Brasil y Paraguay, es una región conocida por su intensa actividad comercial y fronteras permeables. Este punto, que incluye Puerto Iguazú (Argentina), Foz do Iguaçu (Brasil) y Ciudad del Este (Paraguay), es un foco de actividades ilícitas como el narcotráfico, el lavado de dinero y el contrabando.
Hezbolá, un grupo militante con sede en Líbano y respaldado por Irán, opera en esta área, principalmente para financiar sus actividades a través de operaciones ilegales.
Declarado organización terrorista por Estados Unidos en 1997, Argentina en 2019 y Paraguay poco después, Hezbolá está vinculado a atentados como el ataque a la AMIA en Buenos Aires en 1994, que dejó 85 muertos.
Sus redes financieras en la Triple Frontera incluyen lavado de dinero, narcotráfico y contrabando de bienes. Para enfrentar esta amenaza, Paraguay, con el apoyo de Estados Unidos, está creando una base antiterrorista.
Una base antiterrorista conjunta
Paraguay firmó un acuerdo con Estados Unidos para establecer una base antiterrorista en Asunción, respaldada por el FBI. Según el ministro del Interior paraguayo, Enrique Riera, en una entrevista con CNN Brasil, esta base se enfocará en contrarrestar las actividades de Hezbolá y el crimen organizado en la Triple Frontera.
La base contará con 15 oficiales paraguayos capacitados por el FBI (Buró Federal de Investigaciones), dedicados a recolectar inteligencia sobre Hezbolá y otras redes criminales. Estos agentes operarán desde Asunción, pero coordinarán con sus contrapartes en la Triple Frontera, compartiendo información con Argentina y Brasil.
El acuerdo se basa en el renovado Comando Tripartito, un mecanismo creado en 1996 y actualizado en mayo de 2025 durante una reunión de seguridad del Mercosur, que facilita la cooperación policial entre los tres países.
Capacitación del FBI y cooperación regional
El FBI capacitará a 15 oficiales de la Policía Nacional paraguaya en técnicas de inteligencia criminal. Esta formación busca fortalecer la capacidad de Paraguay para analizar y combatir el crimen organizado y posibles amenazas terroristas.

Los oficiales trabajarán en un nuevo centro de inteligencia en Asunción, conectado con oficinas en Argentina y Brasil bajo un sistema de coordinación rotativa.
Beneficios y desafíos según el criminólogo José Amarilla
José Amarilla destaca que la inteligencia criminal en Paraguay enfrenta históricamente limitaciones tecnológicas, presupuestarias y formativas, agravadas por la variabilidad política. La Policía Nacional contaba con roles poco especializados, reduciendo la eficacia en la lucha contra el crimen organizado.
La base antiterrorista y la capacitación del FBI buscan revertir estas debilidades, dotando a Paraguay de herramientas avanzadas para la prevención y análisis de amenazas. Los oficiales producirán inteligencia propia, que luego será compartida con aliados internacionales, fortaleciendo la cooperación mutua sin perder autonomía operativa.
Amarilla subraya que esta alianza permite acceder a recursos humanos, tecnológicos y financieros que Paraguay no podría generar de manera independiente. Además, la estabilidad de la carrera policial, con oficiales de hasta 30 años de experiencia, facilita la implementación de políticas de largo plazo.
Cooperación internacional y soberanía compartida
La ubicación geopolítica de Paraguay y la magnitud del crimen transnacional hacen inviable enfrentar a organizaciones como el PCC (Primer Comando Capital), con 50.000 miembros y presencia en seis países, o Hezbolá, sin colaboración internacional.
Incluso Brasil, con 200.000 efectivos en la región, no logra controlar al PCC, lo que evidencia las limitaciones locales.
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Según Amarilla, la “soberanía compartida” es la vía más efectiva para contener narcotráfico, tráfico de armas, trata de personas, terrorismo y lavado de dinero. No obstante, implica ceder cierto control a aliados estratégicos como el FBI, lo que podría generar cuestionamientos internos sobre la soberanía nacional.
La continuidad y sostenibilidad de la iniciativa dependerán de mantener la alianza con Estados Unidos y superar desafíos internos como la inestabilidad política y limitaciones presupuestarias.

Amarilla también evalúa las alternativas regionales: Argentina enfrenta limitaciones internas y recursos escasos, Bolivia carece de relevancia estratégica, y China, aunque presente en varios países de la región, no muestra interés mutuo inmediato en Paraguay.
Impacto y perspectivas del acuerdo
La base antiterrorista en Asunción representa un avance significativo para la seguridad de Paraguay frente a Hezbolá y el crimen organizado en la Triple Frontera.
La formación de oficiales, la creación de un centro de inteligencia y la coordinación regional a través del Comando Tripartito buscan elevar la capacidad del país para enfrentar amenazas transnacionales.
No obstante, la iniciativa enfrenta retos como la dependencia internacional, tensiones regionales con Brasil y Argentina, y la necesidad de fortalecer la infraestructura y los recursos internos.
La efectividad de la base dependerá de un enfoque pragmático, continuidad de las alianzas internacionales y la consolidación de capacidades locales.
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