La transición hacia un mercado eléctrico desregulado en Paraguay: Un camino hacia la modernización

Como Nación enfrentamos el desafío de modernizar nuestro sector eléctrico para maximizar los beneficios de nuestro potencial energético. La desregula…

| Por César Addario Sojancic
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Como Nación enfrentamos el desafío de modernizar nuestro sector eléctrico para maximizar los beneficios de nuestro potencial energético. La desregulación del mercado eléctrico, que implica pasar de un modelo estatal centralizado a uno competitivo con participación privada, podría ser un paso crucial para mejorar la eficiencia, atraer inversiones y satisfacer la creciente demanda. Sin embargo, esta transición no es sencilla y requiere una planificación meticulosa.

A continuación, detallo cómo podría estructurarse este proceso y los pasos clave para implementarlo:

El diagnóstico y marco legal. El primer paso hacia la desregulación es realizar un diagnóstico exhaustivo del sistema eléctrico actual. En Paraguay, la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) monopoliza la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica para la mayoría de los consumidores. Este modelo ha permitido un suministro estable, pero enfrenta desafíos como pérdidas técnicas y no técnicas y una ejecución insuficiente de inversiones en infraestructura, que promedian solo la mitad de los 600 millones de dólares anuales proyectados por ANDE.

Para avanzar, es imprescindible reformar el marco legal. Esto implica modificar la Ley de Energía Eléctrica y otras normativas relacionadas para permitir la entrada de actores privados en la generación y comercialización y la transmisión, bajo esta premisa se debe crear un ente regulador independiente, una Comisión Nacional de Energía, que garantice la transparencia, supervise tarifas bajo paramétricas exclusivamente técnicas y resuelva conflictos entre actores del mercado. Este organismo debe ser autónomo, con personal técnico capacitado y libre de influencias políticas.

La separación de funciones: ya que la desregulación requiere separar la generación, transmisión, distribución y comercialización, que actualmente están integradas en ANDE. La generación y la comercialización deben abrirse a la competencia privada, al igual que la transmisión y distribución, con estricta regulación para evitar abusos.

Esta separación, conocida como "unbundling", es fundamental para evitar conflictos de interés y fomentar un mercado competitivo como ejemplo podríamos tener empresas privadas que generarían energía a partir de fuentes renovables, como la planta fotovoltaica proyectada en el Chaco, o incluso desarrollar pequeños proyectos hidroeléctricos. Los consumidores industriales, que representan una parte significativa de la demanda, podrían negociar directamente con generadores privados, incentivando precios más competitivos.

La inminente creación de un mercado mayorista, con nuestro sistema eléctrico desregulado, necesitará un mercado mayorista donde los generadores vendan energía a distribuidores o grandes consumidores. Paraguay podría establecer un mercado spot, donde se negocien precios en tiempo real según la oferta y la demanda, complementado con contratos a largo plazo para garantizar estabilidad.

Este mercado debe contar con reglas claras, sistemas de despacho centralizado y tecnología para monitorear transacciones en tiempo real. Esto aprovecharía la capacidad de Itaipú y Yacyretá, para ingresar como energía base de despacho, ya que sus precios serán más bajos y tendrán por muchos años el mayor market share.

Los incentivos a la inversión privada con la desregulación propuesta debe ir acompañada de incentivos para atraer inversión privada. Esto incluye exenciones fiscales temporales, garantías de repatriación de capitales y un marco regulatorio predecible.

Paraguay ya ha mostrado interés en diversificar su matriz energética hacia fuentes renovables, como la solar, lo que abre oportunidades para inversionistas en proyectos fotovoltaicos o eólicos. Sin embargo, las inversiones no solo deben enfocarse en generación.

La modernización de la red de distribución es crítica para reducir las pérdidas, que superan ampliamente el estándar de países vecinos, y esto requiere tecnología avanzada, como redes inteligentes, y asociaciones público-privadas para financiar obras de infraestructura.

Es sumamente importante la protección al consumidor en un mercado desregulado puede generar beneficios como precios más competitivos, pero también riesgos, como alzas tarifarias para consumidores residenciales. Para mitigar esto, se deben implementar mecanismos de protección, como tarifas sociales para hogares de bajos ingresos y subsidios transitorios durante la transición.

Además, el ente regulador debe garantizar que los contratos entre generadores, distribuidores y consumidores sean justos y transparentes. La experiencia de otros países, como Chile, muestra que la desregulación puede reducir costos a largo plazo, pero requiere un período de ajuste. Paraguay debe aprender de estos casos para evitar errores, como la falta de regulación inicial que provoque inestabilidad en el mercado.

La transición hacia un mercado desregulado exige capacitar al personal de ANDE y del nuevo ente regulador en la gestión de mercados competitivos. Además, es crucial una campaña de comunicación para informar a la ciudadanía sobre los beneficios y riesgos de la desregulación. La percepción pública errónea de que la energía es un recurso abundante y barato en Paraguay puede generar resistencia al cambio, por lo que la transparencia será clave para ganar apoyo.

La desregulación no debe ser abrupta. Un enfoque gradual podría comenzar con un mercado piloto para grandes consumidores industriales, permitiéndoles negociar directamente con generadores privados. Esto minimizaría el impacto en los consumidores residenciales mientras se ajustan las reglas del mercado.

Con el tiempo, se podría extender la liberalización al segmento residencial, una vez que el mercado mayorista esté consolidado y las pérdidas en distribución se hayan reducido y el monitoreo y ajustes finalmente completados la transición debe incluir un sistema de control continuo para evaluar el desempeño del mercado desregulado.

Indicadores como las tarifas, la calidad del servicio, las pérdidas técnicas y la entrada de nuevos actores deben analizarse periódicamente. El ente regulador debe tener la flexibilidad para ajustar las políticas según los resultados, asegurando que el mercado beneficie tanto a los consumidores como a los inversionistas.

Este plan nuevo para el mercado eléctrico paraguayo es una oportunidad para modernizar el sector, atraer inversiones y mejorar la eficiencia, el proceso requiere un marco legal sólido, una separación clara de funciones, incentivos a la inversión privada y medidas para proteger a los consumidores. Con una implementación gradual y un enfoque en la transparencia, vamos a poder transformar nuestro marco energético en un motor de desarrollo económico sostenible en donde la clave estará en aprender de experiencias internacionales, adaptarlas al contexto local y mantener un compromiso firme con la planificación y la ejecución.

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