Con la apertura del segundo periodo de reclutamiento para el Servicio Militar Obligatorio (SMO), Paraguay vuelve a plantearse una pregunta que interpela a jóvenes, autoridades y familias por igual: ¿es realmente necesario el servicio militar hoy?
Del 1 de agosto al 31 de octubre, las Fuerzas Armadas invitan a los jóvenes de entre 18 y 25 años a cumplir con este deber constitucional, con posibilidades de objeción de conciencia. Sin embargo, más allá de la normativa, la discusión de fondo es qué aporta hoy el SMO a la sociedad paraguaya.
Para el general retirado Miguel Adolfo Maidana, el servicio militar sigue siendo clave. “Más que entrenamiento bélico, hablamos de formar ciudadanos con valores: disciplina, honestidad, responsabilidad. Eso impacta en todos los ámbitos de la vida”, expresó durante una entrevista.
Subrayan que el objetivo no es preparar soldados para una guerra, sino construir una reserva instruida y comprometida con el país. “Un Estado no puede prescindir de sus herramientas de defensa, ni tampoco de formar ciudadanos que amen y defiendan su patria”, dijo.
El SMO también contempla alternativas. Quienes opten por la objeción de conciencia pueden cumplir funciones en la retaguardia en caso de emergencia nacional: logística, sanidad, soporte. “La defensa nacional no solo se hace con armas, también se sostiene con oficios, formación y solidaridad”, puntualizó.
Además, destaca que el servicio es una oportunidad para fortalecer instituciones. “Las Fuerzas Armadas deben mejorar permanentemente sus estándares. Sumar jóvenes conscientes puede ser una vía para recuperar y elevar su prestigio”, afirmó.
Hoy, más que imponer, el desafío es convencer. Convencer de que este espacio puede ser un semillero de ciudadanía, de vocación de servicio, de sentido de comunidad.
El debate está abierto. La pregunta sigue en el aire, pero con una mirada proactiva: ¿es necesario el SMO? Tal vez sí, si somos capaces de convertirlo en una verdadera escuela de valores y compromiso cívico.
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