El primer set fue de neto dominio del experimentado jugador italiano, que desde el comienzo del duelo se mostró más agresivo y punzante con un juego netamente ofensivo traducido en los guarismos de elevada efectividad como un 79% de puntos ganados con el saque inicial (contra 71 del paraguayo) y un contundente 78% a 30% en el aprovechamiento del segundo servicio, hallándose más equiparado el primero, aun siendo levemente favorable al peninsular.
Dani tuvo un juego más conservador con un “ace” contra seis de su rival, que consiguió romper en dos oportunidades la reposición guaraní (sin respuesta similar) con lo que obtuvo una primera diferencia a favor de 6-2 en el capítulo inicial.
Segundo set
La segunda manga comenzó más pareja, ya sin quiebres iniciales. Dani elevó su rendimiento. Pero el italiano mantuvo su efectividad apoyado por su fuerte y efectivo saque.
Con matemática y puntual sucesión de puntos conforme a cada servidor, se fue moviendo el marcador game a game, incluido el 4-3 que favoreció a Dani.
Si había un momento ideal para un break era ese. Pero el intratable europeo no daba chance. De hecho hasta ese momento solo le permitió al nuestro forjar dos amenazas de rotura que las pudo solventar. Dani apretó el acelerador y generó una tercera. Y lo logró. Se puso 5-3 arriba y con la puerta abierta de par en par con su saque para cerrar el set a favor.
Más que nunca la impronta era mantener firme el servicio. Tras el 30-0 inicial Sonego opuso resistencia y dio batalla descontando (30-15). Pero el nuestro generó un doble set point a favor (40-15). La resistencia del batallador italiano se mantuvo (40-30). Pero no pudo mas. Dani ganó un set excelente y dejó un mensaje a los detractores del gran Guillermo Salatino en cuanto a la teoría del “séptimo game”, punto de inflección y llave del éxito.
Tercer set
El capítulo decisivo comenzó con la misma cadencia del segundo, con la conservación de los saques por parte de ambos en un calco de la manga número 2.
Así se llegó otra vez al séptimo game. Hasta este crucial momento, la paridad era casi total: uno iguales en set, paridad en el capítulo definitorio final, igualdad en amenazas de quiebres y en la capacidad para manejar situaciones extremas.
La única diferencia marcada a favor del europeo fue la potencia y efectividad de su reposición que le permitieron a esa altura ya tener 14 “aces” contra apenas 3 de Dani y a menos dos de distancia del frances Giovanni Mpetshi Perricard quien con 15,9 lidera la tabla mundial de aprovechamiento-promedio en la materia.
El italiano ganó el séptimo con su saque y se adelantó 4-3. Ahora a él se le presentaba la ocasión que tuvo el nuestro en el set anterior se posicionarse con ventaja para punto de partido con servicio propio. Para ello tenia que quedarse con el octavo game.
Dani tenía toda esa presión encima. Y no la pudo sobrellevar. Sonego consiguió después de mucho y por primera vez en la manga, un nuevo break point (el cuarto del partido todo). Y le rompió por tercera vez el servicio.
Adelantado 5-3, con su casi infalible saque a favor, Sonego se quedó con el partido. Era cuestión de confirmar un rendimiento elevadísimo de su primer saque. Así lo hizo y se llevó el partido 6-2, 3-6, 6-4.
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