Sobre su llegada a Rubio Ñu, Morínigo fue directo. “El proyecto en sí me atrajo desde el primer momento”, afirmó, recordando que ya había seguido de cerca la campaña del club la temporada pasada. Tras su experiencia en el fútbol brasileño, el DT entiende este desafío como una oportunidad para reinsertarse en el medio local, con un compromiso que va más allá de lo inmediato.
En cuanto al arranque en el torneo Apertura, el entrenador reconoció que los resultados todavía no reflejan el rendimiento. Admitió que el último golpe fue duro, aunque “un poco mentiroso”, señalando errores propios y eficacia rival. Destacó el primer tiempo ante Recoleta como uno de los mejores pasajes futbolísticos del equipo y aseguró que el aspecto mental es hoy el principal punto de trabajo, especialmente tras el revés ante Guaraní, cuando el equipo estaba en su mejor momento.
Morínigo fue cauto al hablar de refuerzos. Con un plantel numeroso, dejó en claro que solo se incorporará si aparece una oportunidad puntual de mercado. A largo plazo, el objetivo es claro: consolidar a Rubio Ñu en Primera División. “La presión existe siempre, pero el proyecto es permanecer y crecer”, sostuvo, recordando la historia ganadora del club en Intermedia y la ambición de trasladar ese protagonismo a la máxima categoría.
En el plano de la selección nacional, Morínigo no ocultó su emoción por la clasificación mundialista, aunque advirtió que la alegría pronto da paso a la responsabilidad. Su análisis fue contundente: “La pieza fundamental es Andrés Cubas”. Para el DT, el mediocampista aporta el equilibrio total del equipo y no tiene reemplazo natural en un contexto como el de un Mundial, donde no hay margen para pruebas.
También elogió el entendimiento de Gustavo Alfaro sobre la idiosincrasia del futbolista paraguayo, destacando la solidez defensiva como sello histórico. Valoró el presente de Diego Gómez en una función más ofensiva y fue claro sobre el arco: para él, Roberto “Gatito” Fernández debe ser el titular, recordando su peso decisivo en las Eliminatorias. “Para mí el arquero debe ser ‘Gatito’ Fernández”, manifestó, directo y sin rodeos.
Con mirada crítica, Morínigo apuntó al ritmo competitivo como una de las brechas que más nos separan del plano internacional, “el nivel competitivo no nos alcanza aún. Tenemos jugadores que salieron y les costó agarrar ritmo afuera”, sostuvo. También se refirió al reglamento Sub 19 y la desaparición del enganche clásico, aceptando que los entrenadores también fueron responsables de ese cambio. Sobre la regla del juvenil en cancha, explicó que, a su parecer, se debe mantener en el Apertura, pero no en el Clausura, ya que en el segundo semestre del año las selecciones empiezan a prepararse para las competencias sudamericanas. Entonces, se utilizaría el primer torneo del año para observar jugadores y convocarlos, y en la segunda parte del calendario arrancarían los trabajos con miras a esas competencias internacionales.
Una charla profunda, “sin casete”, de alguien que conoce el fútbol paraguayo desde adentro y que aporta desde su lugar para el crecimiento del balompié nacional.



