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Repatriados que elevan el nivel de nuestra liga con un ojo en el Mundial

El retorno de figuras paraguayas al fútbol local se volvió tendencia en este mercado de transferencias. Además de lo que significa para la liga local…

| Por La Tribuna
46-F1 (20) Blas Riveros retornó a nuestro fútbol en el semestre pasado, levantó su nivel y volvió a estar en la consideración de Gustavo Alfaro.

El retorno de figuras paraguayas al fútbol local se volvió tendencia en este mercado de transferencias. Además de lo que significa para la liga local, que se eleva con la participación de figuras ya consagradas, también representa una estrategia para ganar visibilidad, ritmo y un lugar en la Albirroja que jugará el Mundial 2026.

La clasificación de Paraguay al Mundial 2026, después de 16 años de ausencia, es motivo de festejo y a la vez de análisis, en el sentido de que nuestra liga doméstica podría ganar más exposición si aporta valores a la lista de buena fe definitiva. El aterrizaje de estrellas como Richard Sánchez y Cristhian Paredes al fútbol paraguayo no responde únicamente a razones sentimentales o de potenciar a sus clubes; detrás hay una lectura clara del momento y de la oportunidad de integrarse a la selección nacional rumbo a Estados Unidos, Canadá y México.

Richard Sánchez, mediocampista formado en Olimpia, selló su regreso al Decano después de siete años en el exterior, tras pasar por México y Argentina, buscando retomar continuidad y protagonismo. El “Cachorro” aterrizó en Asunción con la mira fija en recuperar su nivel que lo llevó a estar en consideración del entrenador de la selección y retornar a ese listado.

De forma paralela, Cristhian Paredes también eligió el retorno a nuestro fútbol, a Cerro Porteño, tras su largo paso por México y la MLS norteamericana. Ya debutó el martes pasado y en ese corto tiempo en cancha mostró pinceladas de su calidad, con un pase de taco que casi fue gol de Fabricio Domínguez. Su experiencia en el extranjero está enriquecida y motivada ahora por la necesidad de competir con ritmo y visibilidad, factores que, para Alfaro, pesan cada vez más al momento de definir un plantel competitivo.

Este fenómeno no es nuevo. El caso de Blas Riveros ilustra perfectamente el valor de volver al país para recuperar su lugar en la Albirroja. Tras regresar a Cerro Porteño, Riveros fue convocado nuevamente por Alfaro para la ventana de amistosos luego de la clasificación, demostrando que la liga local puede ser trampolín y vitrina, especialmente cuando se trata de la selección.

Otros nombres completan y sostienen este relato futbolístico. Roberto Junior Fernández, arquero de Cerro, decidió quedarse para pelear la titularidad y reforzar su proyecto de selección desde casa. La decisión de competir día a día en la liga paraguaya con un club grande, donde perdió el puesto en el arco, es realmente admirable, teniendo en cuenta que tuvo ofertas para salir al extranjero o ir a otro club paraguayo, caso Rubio Ñu.

Sebastián Ferreira es otro ejemplo de este apartado. El delantero retornó a Olimpia tras una fructífera trayectoria en el exterior y justo cuando se reencontraba con el gol, sufrió una lesión que frenó su impulso, pero este año es visto como una oportunidad de “segundo despertar”. Primera fecha y el atacante que supo ser goleador en nuestro fútbol, ya logró anotar, ante Guaraní y en los primeros minutos.

Mientras tanto, Adam Bareiro, figura paraguaya en Fortaleza de Brasil, ve más difícil su retorno a Olimpia por montos de transferencia complicados, aunque la posibilidad siempre está latente en el deseo compartido entre club y jugador.

Otro caso que genera debate es Juan Manuel Iturbe, cuyo rendimiento reciente y doblete en su último partido encendieron pedidos de selección. El delantero que ya supo vestir la gloriosa Albirroja en más de una ocasión incrementa sus chances de volver (justo para el Mundial) gracias a su gran presente.

Más allá de nombres, lo que está en juego es un patrón: volver al hogar futbolístico, competir con continuidad y ganar visibilidad. En un año mundialista, la lucha por un lugar en la Albirroja pasa por estar cerca, jugar y mostrarse. Fueron decisiones individuales, pero todas confluyen en una misma lógica: estar en el radar de Alfaro, formar parte de un proyecto histórico que devuelve a Paraguay a la Copa del Mundo y demostrar que, a veces, el regreso puede ser el primer paso hacia adelante.

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