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El espíritu olímpico se vive a pleno en un Paraguay renovado

Abismal es la diferencia de lo que históricamente mostraba una total ignorancia después de la II Guerra Mundial, cuando se desatendió una invitación …

| Por La Tribuna
Momento de la Gala Olímpica donde Gustavo Gómez recibió el premio a deportista destacado de manos del presidente Santiago Peña, acompañado de otras autoridades.

Abismal es la diferencia de lo que históricamente mostraba una total ignorancia después de la II Guerra Mundial, cuando se desatendió una invitación del comité organizador de los Juegos Olímpicos de Londres 1948, que al no haber aún comité olímpico en el país, el Consejo Nacional de Deportes (hoy SND) despreció el convite. Al final, los emprendedores británicos consiguieron que se cree el “Trío Olímpico”, conjunto musical encabezado por Eladio “El Grande” Martínez e integrado por Albino Quiñónez y Emigdio Ayala Báez, quienes viajaron para representar al país en los paralelos acontecimientos artísticos y culturales de los primeros juegos de la posguerra.

Hoy la realidad es muy diferente, al conocerse ya en el país la filosofía de vida que promueve la excelencia, el respeto y la amistad, buscando el desarrollo equilibrado del cuerpo, la mente y la voluntad, y fomentando la paz y la comprensión mutua a través del deporte, con valores como el juego limpio, la solidaridad y la dedicación al esfuerzo, más allá del simple triunfo.

La transformación del Parque Olímpico, de ser un campo abierto, criadero de víboras y toda clase de alimañas, inaccesible e impenetrable, para convertirse en una de las más modernas infraestructuras de Sudamérica con instalaciones y escenarios deportivos de primer mundo, con todo lo que se requiere para ser una verdadera Villa Olímpica.

De hecho, durante los Juegos Panamericanos juveniles que se desarrollaron en agosto, el Parque Olímpico fue foco de atención, creando un sinfín de halagos por parte de colegas, competidores y todos los extranjeros que formaron parte de dichas justas. Imágenes de sus modernas y hermosas instalaciones recorrieron el continente y el mundo, mostrando lo que el Paraguay es capaz si se lo propone.

El espíritu olímpico es una cultura de paz y un llamado a la unidad, donde el deporte es una herramienta para educar a la juventud y construir un mundo más pacífico, valorando la dignidad humana y la comprensión entre los pueblos. Viviéndolo profundamente, “el atleta se espiritualiza”. “Lo importante en los Juegos Olímpicos no es ganar, sino participar. Lo esencial en la vida”.

La Gala Olímpica

Los diversos acontecimientos internacionales que se vienen desarrollando en el gran Parque Olímpico de Luque, así como la celebración anual de la Gala Olímpica, son muestras concretas de este radical cambio y de la valoración de lo que representa el movimiento olímpico, al que se accedió en 1968 con el esgrimista Rodolfo Alfredo da Ponte dos años antes de la fundación del COP en 1970.

El jueves 18 pasado se vivió ya la 7.ª edición de la Gala Olímpica, un evento que se convirtió en estandarte de los deportistas nacionales y del que todos ellos quieren ser parte. Allí se volvió a experimentar el “espíritu olímpico” en una gran y grata velada en la que se premiaron 11 categorías entre los deportistas y entrenadores que se destacaron en el año y con tres reconocimientos especiales. Ese mismo espíritu que ya lo experimentamos en las competencias de ASU 2022 y ASU 2025 y que se enciende cada vez a la espera de los eventos que vienen.

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