El supercampeón es Azulgrana

Cerro Porteño levantó otro trofeo de campeón en menos de una semana. Ayer, el mítico estadio Defensores del Chaco fue testigo de la consagración azul…

| Por La Tribuna
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Gustavo Velázquez, capitán azulgrana, levanta otro trofeo de campeón con Cerro Porteño.

Cerro Porteño levantó otro trofeo de campeón en menos de una semana. Ayer, el mítico estadio Defensores del Chaco fue testigo de la consagración azulgrana ante General Caballero por la Supercopa Paraguay.

El Ciclón de Barrio Obrero derrotó por 5 a 2 al Rojo Mallorquino en el último juego de la temporada 2025 de nuestro balompié, ese que encontró a dos de los tres campeones del año en curso.

Tras una primera mitad pareja, disputada y que terminó en empate, Cerro impuso todo poderío en la complementaria para sumar quedarse con el partido, el trofeo de campeón y sumar su primera estrella de este novel duelo.

Cuatro goles y mucha incertidumbre

El partido tuvo un arranque a todo dar, con la apertura del marcador al minuto de juego. En un rebote cerca de la media luna del área grande, el balón le quedó a Jorge Morel que se volvió a vestir de goleador, así como en la última fecha del Clausura, y con un zapatazo cruzado venció a la estirada del arquero mallorquino.

El gol parecía encaminar una fácil victoria cerrista, pero el Rojo ya demostró ser un equipo con corazón y replicó dicha característica en este compromiso. Cerca de los 20 minutos, en un córner a favor, Luis Cáceres voló más que todos e impactó el balón en el aire para inflar las redes del arco capitalino. Regresaba la paridad en el marcador con todavía mucho por jugar.

Cerro supo reaccionar. Tan solo cuatro minutos después del tanto del empate, Cecilio Domínguez, de tiro libre, en complicidad con la barrera por la que rebotó, volvió a poner a los suyos arriba en el tablero. El gol tan esperado del 10 cerrista se hacía presente en el momento justo.

Tras algunas ocasiones en ambos arcos, especialmente en el de General Caballero, y cuando parecía que la primera parte fenecía con ventaja azulgrana, Clementino González estableció el 2 a 2 transitorio tras una buena jugada personal de su compañero Teodoro Arce.

La aplanadora cerrista entró en funcionamiento

La segunda mitad tuvo un inicio algo parejo, incluso con el Rojo Mallorquino generando la primera gran oportunidad en los pies de Arce. Sin embargo, Cerro tuvo mucho oficio y experiencia para capear la situación y levantar lo que parecía complicado.

Primero, a los 52’, a consecuencia de la fortuna. Blas Riveros en gran acción individual se escapó por su banda izquierda y sacó un centro bajo que, entre el arquero y el último defensor rival, se encargaron de introducir en su propia portería. Al final, el autor del gol fue el propio Cáceres, el mismo que había anotado el primero de General con golpe de cabeza.

El gol desordenó a los de Mallorquín que en la desesperación por empatar rápido dejaban mucho claros atrás; una suerte de sentencia definitiva teniendo en cuenta la velocidad de los atacantes vestidos de azul y grana.

En una de esas acciones, a los 65’, Cecilio se escapó, habilitó a Juan Manuel Iturbe que volvió a extender el balón a Ignacio Aliseda para que solamente empuje el esférico con el arco en blanco. 4 a 2 y ya se sentía en el ambiente otro grito de campeón del cuadro del populoso barrio capitalino.

Al final, Cecilio volvió a aparecer en otro mano a mano frente al arquero Guillén y no falló, marcando el quinto y definitivo tanto del Ciclón en el encuentro.

Fue triunfo de Cerro que, de esta manera, inscribe su nombre entre los supercampeones del fútbol paraguayo. El pueblo azulgrana está de fiesta con este equipo que reafirma esa estirpe de campeón que enamora al hincha cerrista.

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