El esperado choque entre Cerro Porteño y Olimpia dejó más que un empate 1-1. Ofreció motivos para la emocionarse, un puñado de polémicas arbitrales y el cierre de una era dirigencial que invita al balance. En la Nueva Olla se vivió un duelo de tensión permanente, con decisiones técnicas que terminaron por solidificar el empate final en este último Superclásico de la temporada 2025.
La primera lectura del partido pasa por la emoción pura. Hugo Quintana madrugó a Cerro con un cabezazo tras un saque lateral preciso y puso al Decano arriba. Cerro, con más empuje que claridad, buscó el empate hasta que la dinámica del juego mutó por la expulsión de Abel Paredes, roja directa por un planchazo sobre Lucas Quintana. Aquella tarjeta, sin embargo, no resultó en ventaja goleadora inmediata para el local, a pesar del dominio territorial que vino después.
Entre polémicas y decisiones acertadas
Del VAR y las cinco jugadas claves dependerá buena parte del análisis. Primero, la expulsión directa a Paredes que cambió la tónica. Segundo, un gol anulado a Sebastián Ferreira por un offside milimétrico que dejó más dudas que certezas entre los espectadores; las imágenes mostraron una acción extremadamente fina que el trazado de línea terminó por sancionar. Tercero, el penal señalado para Cerro tras la intervención del VAR por una grosera infracción de Héctor Martínez sobre Juan Manuel Iturbe: la revisión terminó confrimando la pena máxima a favor del local.
Cuarto, el adelantamiento de Gastón Olveira en la primera ejecución, que obligó a repetir el penal; en la segunda ejecución persistieron las dudas sobre la posición del guardameta, aunque el VAR determinó que Olveira no tenía ambos pies adelantados, sino que al menos uno permanecía en el aire cuando tapó. Y quinto, la expulsión de Richard Ortiz por doble amonestación, un capítulo sin discusión que dejó a Olimpia con nueve en los minutos finales.
El día de Olveira
El héroe emocional del encuentro fue, sin dudas, Gastón Olveira. Más allá de sus voladas en los penales; que desataron la locura franjeada; el arquero se mostró sólido y seguro a pesar de no haber tenido muchos minutos en esta temporada.
El insólito cruce en la zona mixta también fue parte de la jornada. En su entrevista final, como figura indiscutible del encuentro, Olveira sufrió un intento de agresión por parte de un supuesto integrante del cuerpo técnico rival, un episodio que tensó aún más un ambiente ya caldeado por el resultado y las decisiones arbitrales. Olveira explicó públicamente su reacción y negó cualquier exageración, apuntando a la gravedad del gesto recibido tras el pitazo final.
Se cierra un ciclo presidencial
Cerrada la noche, el balance estadístico de la “era Zapag” quedó en el centro del debate. Juan José Zapag, que vivió su última versión del superclásico como dirigente, suma 54 clásicos entre su gestión y la de su hermano, Raúl, con apenas 12 victorias, 22 empates y 20 derrotas en ese lapso; números que invitan a la reflexión sobre legado y resultados en el duelo más caliente del fútbol paraguayo.
Números finos
En los números, Olimpia continúa arriba en predio del tradicional rival y van a pasar más de cuatro años de la última victoria de Cerro en la Nueva Olla, acontecida el 31 de octubre de 2021. Los goleadores repitieron conquista. Tanto Hugo Quintana como Ignacio Aliseda volvieron a inscribir sus nombres como anotadores en Superclásicos. En cuanto a triunfos, evidentemente el registro no se movió y ambos continúan empatados con 113 cada uno.
El superclásico dejó emoción, refriegas de opinión y material suficiente para horas de análisis. Hubo polémicas, sí; las hubo. Pero, tras la lectura fría del VAR y del informe arbitral, las grandes decisiones se sostuvieron más por acierto que por error. Mientras tanto, la pasión seguirá discutiendo milimétricos offside y penales, a la espera del primer esperado choque del año que viene, ese que puede romper con la paridad histórica por torneos locales.


