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Entre dudas y hallazgos, lo que dejó la gira asiática

La gira por Japón y Corea dejó resultados discretos para la Selección Paraguaya, pero también enseñanzas valiosas para Gustavo Alfaro y su cuerpo téc…

| Por Rodrigo Raúl López Riquelme

La gira por Japón y Corea dejó resultados discretos para la Selección Paraguaya, pero también enseñanzas valiosas para Gustavo Alfaro y su cuerpo técnico. Más allá del marcador, el mayor rédito fue la aparición de un jugador que puede aportar dinamismo y recursos nuevos: Diego González, joven atacante de 22 años que no desperdició su chance en la mayor.

En Osaka, Paraguay consiguió un empate 2-2 ante Japón en un amistoso que expuso tanto virtudes como fragilidades. El equipo nacional logró plantarse con orden y generó situaciones; sin embargo, pagó caro algunos descuidos y la falta de contundencia en el tramo final. El encuentro, seguido por más de 34.000 espectadores, terminó mostrando que el equipo tiene argumentos para competir, pero aún le falta pulir detalles.

La verdadera rotación ofensiva que buscó Alfaro se vio más nítida con el ingreso de González. Llamado por su rendimiento en el fútbol mexicano, el extremo; que actuó a perfil cambiado; dejó destellos de velocidad, manejo de balón y carácter para jugar en la Selección absoluta. Su pegada en pelota parada fue otra lectura importante; un tiro libre suyo contra Corea impactó en el travesaño y dejó la sensación de que puede convertirse en un recurso adicional para el equipo. Varios medios y fichas de mercado ya destacan su nombre tras la convocatoria.

En el amistoso contra Corea del Sur, la derrota 2-0 mostró la necesidad de mayor consistencia defensiva en momentos concretos y la notable falta de contundencia. Aun así, las defensas comparadas revelaron que la zaga paraguaya fue más sólida en general, se percibieron mejorías en las coberturas y en la coordinación entre líneas, pese al error puntual de Júnior Alonso que terminó resultando costoso. Esa dualidad, esa irregularidad de una de cal y otra de arena, será uno de los puntos que Alfaro tendrá que corregir.

Otro asunto que quedó en evidencia fue la búsqueda del acompañante ideal para Antonio Sanabria; en caso de no contar con Julio Enciso. La gira permitió probar distintos perfiles: delanteros más móviles, extremos que entren en diagonal y mediapuntas que asuman la creación. Sin embargo, la sociedad con Sanabria todavía no está definida y será uno de los objetivos en la próxima ventana internacional. Incluso podría modificar el esquema, de un centrodelantero solitario a uno acompañado por otro con características similares.

Al mismo tiempo, el arco se mantiene como la gran interrogante. La reaparición de Gatito Fernández no resolvió la duda sobre la titularidad, ya que el arquero mostró falta de ritmo competitivo y Alfaro parece mirar alternativas en ese puesto.

La lectura final es clara. Paraguay regresó de Asia sin muchos puntos en el bolso, pero sí con confirmaciones de dudas, hallazgos gratamente agradables y material para trabajar. Ganó proyección ofensiva gracias a la irrupción de Diego González, consolidó en parte una línea defensiva que viene mejorando y confirmó la necesidad de definir roles clave; especialmente el guardián del arco; antes de que arranque la recta final hacia mediados de 2026.

La selección volverá a jugar en noviembre ya en suelo mundialista. Los amistosos ante Estados Unidos y México ayudarán para aclarar aún más el panorama y empezar a definir puntos que, hoy por hoy, parecen flojos.

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