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Voces que reflejan orgullo y nuevos desafíos para la Albirroja

Dos referentes de la Selección Paraguaya compartieron sus sensaciones en medio de la gira asiática y a la espera del choque ante Corea del Sur, que s…

| Por Rodrigo Raúl López Riquelme
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Dos referentes de la Selección Paraguaya compartieron sus sensaciones en medio de la gira asiática y a la espera del choque ante Corea del Sur, que será mañana por la mañana. Entre emoción, orgullo y compromiso, Gustavo Gómez y Omar Alderete trazan la línea de lo que viene para un equipo que volvió a creer.

La clasificación de Paraguay al Mundial de Norteamérica 2026 todavía resuena en cada rincón del país. En medio de la euforia, las palabras de dos de sus baluartes defensivos, Omar Alderete y Gustavo Gómez, retratan no solo la magnitud del logro, sino también la dimensión humana detrás de un proceso que devolvió la esperanza a la afición.

“Uno no quiere pasar por su selección sin conseguir algo importante para su país”, confesó con honestidad Omar Alderete, uno de los pilares del equipo que dirige Gustavo Alfaro. Su frase, cargada de significado, resume el sentir de toda una generación que creció viendo los años de ausencia mundialista y que hoy puede mirar el futuro con ilusión.

Para el defensor del Sunderland inglés, la clasificación tiene un valor que trasciende lo deportivo. “Fue muy importante por el equipo, por el grupo… pasó mucho tiempo buscando eso, y al fin se nos pudo dar. Estoy muy contento por cómo se dio, por mi familia que estuvo ahí siempre, en las malas también”, expresó, dejando entrever la mezcla de alivio y gratitud que envolvió el momento.

Alderete también tuvo palabras de reconocimiento hacia el cuerpo técnico: “No era fácil venir a cambiar la dinámica que teníamos en ese momento”, dijo, valorando el impacto de Alfaro en la transformación futbolística y emocional del plantel.

Consultado sobre el instante en que escuchó el pitazo final que oficializó el regreso de Paraguay a una Copa del Mundo, el zaguero no dudó: “Lo primero que miré fue a mi familia. Estaban ahí afuera. Ver el estadio lleno, sentir la emoción del país... eso es algo que no se olvida”, rememoró. Y añadió con un tono más íntimo: “Pienso en toda la gente que estuvo antes, que no pudo, y al final se nos dio. Era una deuda con ellos también”.

El capitán apunta alto

Mientras Alderete refleja el sentimiento del logro cumplido, Gustavo Gómez mira hacia adelante. El capitán de la Albirroja habló desde Corea, donde el equipo continúa su preparación luego del empate amistoso contra Japón. “Fue un partido muy parecido a lo que se va a jugar en el Mundial, contra un rival con proceso largo, ya consolidado. Nos sirvió mucho”, analizó sobre el duelo ante los nipones.

Gómez destacó la actitud del grupo pese al desgaste del viaje: “Físicamente costó un poco, pero lo importante era seguir agregando cosas a nuestro juego. El equipo ya tiene una identidad, y a eso le estamos sumando lo que pide el profe”.

El capitán, símbolo de liderazgo y entrega, subrayó que el objetivo de esta etapa es seguir creciendo y fortalecer la idea de juego. “Trabajamos día a día para eso. Contra Corea del Sur queremos seguir implementando conceptos que nos acerquen al nivel que buscamos para el Mundial”, explicó.

Y cuando se le consultó por las metas en Norteamérica 2026, su respuesta fue directa, casi un manifiesto: “Lo que Paraguay está haciendo ahora y lo que nosotros queremos es seguir creciendo, llegar de buena forma para seguir haciendo historia, llegar lo más lejos posible y, por qué no, soñar con lo más grande: ganar”.

Dupla de centrales en sintonía. Dos voces, dos miradas, un mismo sentimiento. Omar Alderete y Gustavo Gómez encarnan la mezcla de emoción, compromiso y ambición que hoy define a la Selección Paraguaya. El pasado reciente ya forma parte de la historia; el futuro, en cambio, se escribe con esperanza y con el convencimiento de que este equipo volvió para quedarse entre los grandes.

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